...Así es como todos la ven. Vulgar, mediocre, completamente corriente.
Su pelo no brilla, sus pestañas no son largas, sus piernas no son perfectas.
Nadie le dedicaría un poema, nadie le entregaría tan siquiera una mirada. Es un elemento más del paisaje de hierro y cristales de esta gran ciudad.
Pasea por pasear, siempre guiada por el instinto de seguir caminando, y no creo haberla visto nunca dormir. Como un alma en pena, se mueve por este mundo que, a su lado, parece demasiado consistente.
Sin embargo, por la noche cambia.
Con su piel pálida, con sus ojos negros, con su pelo castaño, se mueve bajo la luz fluorescente de las farolas, reflejándola como un prisma de cristal de valor incalculable. Iluminada por la luna y las estrellas, su alma parece recubrir su cuerpo, mostrando su esplendor a cualquiera que se cruza con ella.
Y así, con sus pasos silenciosos, camina entre divas con grandes zapatos de tacón que, a su lado, parecen ruidosas y despreciables.
Así, por las noches, toda ella es una estrella bajada a la tierra, hasta que cierra su libro de sueños y deja dentro el brillo de su alma, guardándolo para aquel que sepa encontrarlo pasando por alto la normalidad aparente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario