sábado, 28 de agosto de 2021

Te he llorado más que a nadie y todavía sigo con los ojos húmedos, los labios me arden en memoria de tus breves besos cálidos, como puede doler tanto y a la vez gustarme, bañarme en mi llanto parece no ser bastante, me pregunto cuándo podré dejar de escribirte cuando no te escribo siento que no creo arte.

Y aún así no tengo recuerdos tristes, como tu sonrisa el primer día que me viste,
lloro cuando río pensando en tus chistes, lloro sin reirme por los besos que me diste.

Y ojalá hubiesen sido infinitos pero el amor vitalicio tan solo es un mito,
tonto de mi creyendo en cuentos de hadas, efímeros pero bonitos.

domingo, 24 de mayo de 2020

La frase que más escucho estos días que me repite todo el mundo es "Quierete mas".

domingo, 29 de diciembre de 2019

I’m a mess, I don’t understand the way I feel, I don’t know, I can’t explain it.... I’m tired that’s all I know I’m tired....

Me declaro, inocente.

Me declaro inocente, 
de enredar mis dedos entre tu pelo.
Inocente,
de decirte palabras subidas de tono, no aptas para todos los oídos.
Inocente,
de acariciarte donde nadie más llega.
Inocente,
de recitarte versos inconexos mientras nuestras lenguas tartamudean entre besos.
Inocente,
de mojarte el alma entre susurros.
Inocente,
de devorarte como el mejor plato del mundo.
Inocente,
de sacar tu verdadero yo.
Me declaro inocente,
de desearte.
Me declaro inocente.
Ahora,
y,
siempre.

sábado, 7 de septiembre de 2019

Dead again.

Hoy he vuelto a morir.
Para la mayoría de personas morir es una experiencia única, un camino sin retorno, el punto final que termina con su vida. Para mí, por desgracia, es una realidad habitual, tan habitual que he llegado a acostumbrarme.
A veces es cuestión de apenas un segundo, un desasosiego abrumador que me nubla la mirada y me perfora el corazón, un instante de inexistencia absoluta. Otras veces puede durar horas, incluso días, durante las cuales dejo de ser yo y observo desde dentro de esta prisión viviente las acciones de un cuerpo que ya no controlo.

Lo peor es que no hay un aviso, ningún tipo de advertencia.
Puedo estar dando una vuelta o perdido en medio de un montón de gente y de pronto el recuerdo se escapa de lo más profundo de mi memoria y me golpea tan fuerte que la sangre se me congela en las venas y no consigo ni respirar.
Durante una milésima parte de lo que dura un suspiro la luz me absorbe, se me clava en las retinas y me apuñala el alma, y entonces me arroja a una negrura absoluta y espesa, viscosa como la brea, y solo puedo hundirme más y más profundo, dejando atrás cualquier atisbo de vida. Me descubro sumergiéndome en la oscuridad insondable antes lleno y que ahora se ha convertido en un agujero negro sin final, comprimiéndome hasta romperme los sentimientos y aplastarme las palabras contra mis labios.
Al principio intenté luchar. Las primeras veces intenté nadar, salir a flote y dar una bocanada de aire; intenté huir. Pronto aprendí que no puedes salir de las sombras si las sombras no quieren que salgas, así que empecé a dejarme arrastrar sin ofrecer resistencia hasta ese lugar donde los latidos de mi corazón no son más que un metrónomo lejano.
Odio este sitio, donde quiera que esté. Odio esta calma estática que parece zumbar, odio el aire lleno de un silencio inquebrantable, y odio las tinieblas de seda negra que te acarician las cicatrices. Odio cada centímetro cúbico de esta nada tan absoluta, tan infinita, y odio la belleza morbosa adherida a este lugar ajeno a la realidad que solo una mente enferma y corrupta como la mía lograría descifrar detrás de cada vacío abismal.
Y por encima de todo lo demás odio estar atado, encadenado a la melodía cadenciosa de los silencios que me estallan en los tímpanos mientras espero a que las sombras se disuelvan y una chispa, un reflejo imperfecto de la luz real levante el velo de esta noche sin estrellas y me libere. Odio saber que, sin importar cuántas veces la aurora venga a rescatarme, volveré a caer en las mismas tinieblas.
Daría lo que fuera por salir de aquí con la certeza de no tener que regresar, pero las cadenas de la muerte nunca se sueltan del todo, nunca abren sus fauces cuando han alcanzado una presa. Sé que me dejarán salir con la misma seguridad con la que sé que me volverán a arrastrar hasta su núcleo.
Así que, ¿por qué luchar? ¿Por qué resistirse?
Me he acostumbrado a morir de vez en cuando. Me dejé atraer por la promesa de bucear en las profundidades abisales.
Creo que he perdido la cuenta de las veces que he deseado desaparecer, si lees bien , desaparecer , irme, dejar, perder,olvidar,ser olvidado.
Supongo que para la gente que se queda no sería dificil hacer como si nada sin mi, he pensando eso millones de veces y se que tengo la razón.
Precisamente hoy es uno de esos días en los que me he despertado y no he encontrado sentido a nada, he abierto los ojos y desde el primer momento he pensando que me tenía que haber quedado ahí , dormido, donde los problemas no parecen existir o si mas no, desaparecen durante un rato.
Parece que hoy me he despertado para meter la pata constantemente y para que nada me salga bien y ese sentimiento de impotencia de no poder hacer nada puede conmigo.

¿No os a pasado nunca en los que solo hay días que necesitáis llorar?
Dias en los que sabes que a la mínima que te digan algo vas a notar que los ojos te brillan mas que nunca por esas ganas tontas de llorar, lo peor de todo no es llorar, lo peor es no tener a nadie que te diga que dejes de hacerlo, no tener a nadie que te diga "limpiate la cara y demuestra que puedes con todo" aunque sea mentira

martes, 9 de julio de 2019

I think that I've been dead since the start / Haven't felt so much inside my heart / But I don't even care no more / I'm gonna dance until I end up on the floor / Yeah /