Me cuesta sonreír, y mucho.
Me cuesta mirar adelante, ver mi futuro negro y pensar que puedo cambiarlo y volverlo del brillante tono blanco de tu sonrisa.
Y no quiero mantener la mirada alta, ni fingir que no te quiero, ni seguir caminando.
Solo quiero... descansar.
Quiero no deberle nada a nadie, quiero que nadie me deba nada. Quiero evadirme a mi propio mundo, donde todo es frío y lógico, y nada puede hacerme daño porque la razón me mantiene envuelto en algodones, pero las puertas se me han cerrado en la cara sin razón aparente y la horrible realidad, cargada de cambios, me ataca y me destroza.
Deseo... Deseo ser feliz, pero solo por una noche. Deseo no tener dudas. Deseo no tener miedo.
Pero hoy no tengo la fuerza necesaria para luchar por todo ello. Ni siquiera tengo fuerza para llorar por no haberlo conseguido.
Sé que soy débil. Tan débil que, para evitar que nadie se atreva a enfrentarme, destruyo a todo aquello que decide interponerse en mi camino excepto a mí mismo, pues soy demasiado cobarde para enfrentarme.
Y al deshacerme de todo lo que puede herirme,. solo consigo volver mi deseo de morir más imposible..
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