A veces es necesario sonreir, fingir que todo va bien e intentar pensar que las cosas irán bien.
A veces, simplemente, necesitamos pensar en todo lo bueno y olvidar lo triste para sentirnos mejor, necesitamos pensar que lo malo no sucedió.
Muchas veces sentimos la obligación de levantarnos y tirar del carro, porque ves que nadie más puede, y cargas con todo ese peso para que los demás no tengan que hacerlo porque no tienen fuerzas.
Demasiado de vez en cuando nos pasan cosas tristes, pero tambien demasiado de vez en cuando aprendemos a vivir con ello.
Y es por esto que he aprendido a admirar a todas esas personas que, por muchas palizas que les den a sus pobres corazones, se levantan de nuevo y convierten esa pena en positivismo.
Me gustaría tanto ser fuerte y saber cómo vivir con las desgracias...
Supongo que, para conseguirlo, tengo que hacer lo que mejor se me da: aprender.
Aprender a vivir con el recuerdo pero dejar atras la pena.
domingo, 28 de febrero de 2016
Y vuelta a llamar a la puerta de tu corazón.
Sé que abrirás, me mirarás por encima del hombro y, después de sonreir con suficiencia, me invitarás a entrar para ver lo bien que te va.
Sé que me dirás que sientes no poder hacerme un hueco en tu corazón, que la habitación de invitados vuelve a estar ocupada.
Y me mostrarás uno a uno todos tus trofeos, y destacarás el que tiene mi nombre para que nunca olvide que yo también caí en la cuenta.
Y de todas formas, incluso sabiéndolo, llamo a la puerta.
¿Merecen cinco segundos en tu corazón una vida de autocompasión? Da igual, ya has abierto la puerta.
Sé que abrirás, me mirarás por encima del hombro y, después de sonreir con suficiencia, me invitarás a entrar para ver lo bien que te va.
Sé que me dirás que sientes no poder hacerme un hueco en tu corazón, que la habitación de invitados vuelve a estar ocupada.
Y me mostrarás uno a uno todos tus trofeos, y destacarás el que tiene mi nombre para que nunca olvide que yo también caí en la cuenta.
Y de todas formas, incluso sabiéndolo, llamo a la puerta.
¿Merecen cinco segundos en tu corazón una vida de autocompasión? Da igual, ya has abierto la puerta.
lunes, 22 de febrero de 2016
Un día negro
Siento en mi corazón como si diez mil estacas de hielo bien afiladas me rodeasen. Le digo que no lata, pero, como si quisiera llevarme la contraria, late cada vez con más fuerza, llenándose de sangre hasta hincharse por completo, dejando que las estacas le atraviesen para luego, una vez sufrido todo el dolor, vaciarse y dejarme medio muerto.
Hoy es un día negro, un día completamente negro. Las luces del alba no consiguen despegar las sombras adheridas a mi alma, sino que las agrandan, convirtiendo cada granito de arena en una montaña inescalable, y cada montaña inescalable en un monstruo amenazante que amenaza con lanzarse sobre mí y aplastarme con su peso.
Hoy no es un buen día para nada, y ni siquiera escribir, descargando mi alma en estas palabras, me relaja. Necesito gritar de dolor para, acto seguido, carcajearme hasta que me duela la mandíbula. Necesito levantarme y correr, no importa adónde, pero, al mismo tiempo, mis piernas están fuertemente atadas al suelo.
No. Definitivamente, hoy no es un buen día para mí...
Hoy es un día negro, un día completamente negro. Las luces del alba no consiguen despegar las sombras adheridas a mi alma, sino que las agrandan, convirtiendo cada granito de arena en una montaña inescalable, y cada montaña inescalable en un monstruo amenazante que amenaza con lanzarse sobre mí y aplastarme con su peso.
Hoy no es un buen día para nada, y ni siquiera escribir, descargando mi alma en estas palabras, me relaja. Necesito gritar de dolor para, acto seguido, carcajearme hasta que me duela la mandíbula. Necesito levantarme y correr, no importa adónde, pero, al mismo tiempo, mis piernas están fuertemente atadas al suelo.
No. Definitivamente, hoy no es un buen día para mí...
martes, 9 de febrero de 2016
Agujeros negros que se disfrazan de pupilas
Por las veces que lo tuve y lo disfruté como quien no sabe que se va a marchar… aunque lo acabe haciendo de la noche a la mañana. Todo lo bonito tiene la puta manía de acabarse… y yo de escribir un Desaparece en el vaho que dejo en los cristales cuando lo hace. No sé para quién van dirigidos, pero siempre soy yo el que les acaba haciendo caso porque el recuerdo sigue visitandome.
Empiezo a pensar que esto de desaparecer es la única forma eficaz que tengo de aprender, siempre hacia un lugar que ni yo mismo sepa que exista, sin avisos para evitar seguirme. Y me guardo entre sábanas esperando no estropearme mientras esté fuera aunque dentro de ellas crea que no puedo estar más roto. Siempre que vuelvo noto que soy alguien completamente distinto. Como si una parte de mi supiese lo que necesitaba y hubiese salido corriendo en su búsqueda. A veces solo traigo algún adiós, porque una cosa es ser bueno y otra idiota.
Desde que aprendí a hacerlo me he dado cuenta de que el mundo da miedo, pero los paisajes son preciosos…y viéndolos aprendí que el trazo más mínimo puede joder un lienzo entero. Y ya que me voy a equivocar, al menos intento que quede bonito.
Así que eso hago. Todo va bien y fluye hasta que de repente no. Lo sufro, deja de afectarme, lo olvido, y vuelvo a enfrentarme a ello durante mil horas más hasta que quede bonito en forma de canción.
Y es que si algo da escribir es una de las tristezas más cara jamás creadas y estoy aprendiendo a disfrutarla. Pido 2 minutos de silencio a cambio de hablar de ella… sólo hablar de ella. Con lo que cuesta callar al idiota. Con lo que cuesta encontrar a alguien que tenga tanto tiempo.
Amo la intriga y temo la incertidumbre, pero no voy a seguir dándole mérito al destino por cada acto que cometo, porque sé que lo que perdemos siempre regresa, pero suele tener un apellido nuevo, y me alegro, porque hay personas que no saben dar besos… pero más por no saber dar que por no saber besar.
Que las señales sólo son las casualidades que necesitábamos encontrar y la suerte es simplemente la actitud con la que afrontes cada golpe.
Somos muy de poner nombres bonitos, pero defíneme lo que significa amor y libertad porque te quiero, sabemos gritarlo todos.
Si es verdad eso de que los ojos son el reflejo del alma… creo aún más en que soy un agujero negro y que de mí no sale ni la luz que absorbo, supongo que por eso me brillan tanto… dicen, así que disfrútalo, porque últimamente sólo me da por mirar mapas y nubes. Pocas personas me han interesado tanto como para mirarlas durante horas creyendo poder absorberlas para que formen parte de mí y asi no poder librarme de ellas ni siquiera en un millón de años.
Nunca se me dieron bien las palabras… así que mirarte como un tonto es lo más bonito que te voy a saber decir.
Empiezo a pensar que esto de desaparecer es la única forma eficaz que tengo de aprender, siempre hacia un lugar que ni yo mismo sepa que exista, sin avisos para evitar seguirme. Y me guardo entre sábanas esperando no estropearme mientras esté fuera aunque dentro de ellas crea que no puedo estar más roto. Siempre que vuelvo noto que soy alguien completamente distinto. Como si una parte de mi supiese lo que necesitaba y hubiese salido corriendo en su búsqueda. A veces solo traigo algún adiós, porque una cosa es ser bueno y otra idiota.
Desde que aprendí a hacerlo me he dado cuenta de que el mundo da miedo, pero los paisajes son preciosos…y viéndolos aprendí que el trazo más mínimo puede joder un lienzo entero. Y ya que me voy a equivocar, al menos intento que quede bonito.
Así que eso hago. Todo va bien y fluye hasta que de repente no. Lo sufro, deja de afectarme, lo olvido, y vuelvo a enfrentarme a ello durante mil horas más hasta que quede bonito en forma de canción.
Y es que si algo da escribir es una de las tristezas más cara jamás creadas y estoy aprendiendo a disfrutarla. Pido 2 minutos de silencio a cambio de hablar de ella… sólo hablar de ella. Con lo que cuesta callar al idiota. Con lo que cuesta encontrar a alguien que tenga tanto tiempo.
Amo la intriga y temo la incertidumbre, pero no voy a seguir dándole mérito al destino por cada acto que cometo, porque sé que lo que perdemos siempre regresa, pero suele tener un apellido nuevo, y me alegro, porque hay personas que no saben dar besos… pero más por no saber dar que por no saber besar.
Que las señales sólo son las casualidades que necesitábamos encontrar y la suerte es simplemente la actitud con la que afrontes cada golpe.
Somos muy de poner nombres bonitos, pero defíneme lo que significa amor y libertad porque te quiero, sabemos gritarlo todos.
Si es verdad eso de que los ojos son el reflejo del alma… creo aún más en que soy un agujero negro y que de mí no sale ni la luz que absorbo, supongo que por eso me brillan tanto… dicen, así que disfrútalo, porque últimamente sólo me da por mirar mapas y nubes. Pocas personas me han interesado tanto como para mirarlas durante horas creyendo poder absorberlas para que formen parte de mí y asi no poder librarme de ellas ni siquiera en un millón de años.
Nunca se me dieron bien las palabras… así que mirarte como un tonto es lo más bonito que te voy a saber decir.
Agujeros en mi armazón de titanio
De pronto me encuentro un enorme vacío en mi corazón que parece ser que nadie es capaz de llenar, por mucho que lo intenten, un agujero que solo me trae dolor y angustia. ¿Te eché de mi corazón demasiado pronto? ¿Lo hice demasiado tarde?
Las dudas se amontonan en mi mente que, bloqueada, abandona semejante barco dirigido entonces por un corazón perdido.
Busco a alguien que me diga qué hacer, que me pregunte por qué no sonrío y me dé razones para hacerlo, necesito desesperadamente un parche con el que tapar el agujero para poder pensar cómo evitar que este corazón mío, y todos sus sentimientos, se vayan a pique, pero ni siquiera tu recuerdo es lo suficientemente grande como para tapar el vacío que dejaste al irte.
¿Te quise demasiado? ¿O fue demasiado poco? Quizá puse muchas esperanzas sin fundamento en un capricho y lo confundí con amor, y cuando se desvaneció el deseo me quedé con un palmo de narices y el dilatado sentimiento, enfriado entonces, volvió a su tamaño justo.
Pero ahora no soy capaz de subir la temperatura de mi corazón para volver a aumentarlo, se quedó así, como un capricho.
¿Podré volver a enamorarme? ¿Alguna vez me he enamorado? Quizá a partir de ahora, por miedo a tener otro hueco tan grande en mi vida, no me permita pensar que estoy enamorado ni cuando lo esté, no vaya a ser que fuere capricho y no sentimiento verdadero.
No lo sé, son demasiadas dudas, y mientras intento resolverlas todos mis sentimientos se suben en los botes salvavidas y huyen a lugares mejores.
Y cada vez más solo y más vacío, y más estúpido me siento, y al final creo que dejaré que mi corazón se hunda y me hundiré con él.
Tu amor podría haberme servido de salvavidas, pero ya lo utilizaste para salvar a quien te importaba realmente. Y no me quejo.
Mejor un capricho sin recibir nada que recibir a cambio amor verdadero. Porque entonces el hueco se habría hecho en tu barco, y seas capricho o amor, nunca me permitiría hacerte daño.
Las dudas se amontonan en mi mente que, bloqueada, abandona semejante barco dirigido entonces por un corazón perdido.
Busco a alguien que me diga qué hacer, que me pregunte por qué no sonrío y me dé razones para hacerlo, necesito desesperadamente un parche con el que tapar el agujero para poder pensar cómo evitar que este corazón mío, y todos sus sentimientos, se vayan a pique, pero ni siquiera tu recuerdo es lo suficientemente grande como para tapar el vacío que dejaste al irte.
¿Te quise demasiado? ¿O fue demasiado poco? Quizá puse muchas esperanzas sin fundamento en un capricho y lo confundí con amor, y cuando se desvaneció el deseo me quedé con un palmo de narices y el dilatado sentimiento, enfriado entonces, volvió a su tamaño justo.
Pero ahora no soy capaz de subir la temperatura de mi corazón para volver a aumentarlo, se quedó así, como un capricho.
¿Podré volver a enamorarme? ¿Alguna vez me he enamorado? Quizá a partir de ahora, por miedo a tener otro hueco tan grande en mi vida, no me permita pensar que estoy enamorado ni cuando lo esté, no vaya a ser que fuere capricho y no sentimiento verdadero.
No lo sé, son demasiadas dudas, y mientras intento resolverlas todos mis sentimientos se suben en los botes salvavidas y huyen a lugares mejores.
Y cada vez más solo y más vacío, y más estúpido me siento, y al final creo que dejaré que mi corazón se hunda y me hundiré con él.
Tu amor podría haberme servido de salvavidas, pero ya lo utilizaste para salvar a quien te importaba realmente. Y no me quejo.
Mejor un capricho sin recibir nada que recibir a cambio amor verdadero. Porque entonces el hueco se habría hecho en tu barco, y seas capricho o amor, nunca me permitiría hacerte daño.
Hacerse ilusiones es de idiota.
Es dejar a la imaginación volar, dejarse llevar hasta reductos de alegría que probablemente no existen, es permitirse a uno mismo creerse cosas aunque sepas que no van a pasar.
Y cuantas más ilusiones me creo, cuantas más sonrisas espontáneas dejo que surjan de mis labios, cuanto más extiendo las alas dispuesto a volar, mayor es la caída. Y mayor es el número de huesos rotos.
Lo sé, debería ser más positivo y aprovechar cuando me das pie para hacerme ilusiones, o atreverme a enfrentarme con la realidad y decirte que te quiero.
Pero de perdidos al río. Ya puedes llamarme retrasado.
Es dejar a la imaginación volar, dejarse llevar hasta reductos de alegría que probablemente no existen, es permitirse a uno mismo creerse cosas aunque sepas que no van a pasar.
Y cuantas más ilusiones me creo, cuantas más sonrisas espontáneas dejo que surjan de mis labios, cuanto más extiendo las alas dispuesto a volar, mayor es la caída. Y mayor es el número de huesos rotos.
Lo sé, debería ser más positivo y aprovechar cuando me das pie para hacerme ilusiones, o atreverme a enfrentarme con la realidad y decirte que te quiero.
Pero de perdidos al río. Ya puedes llamarme retrasado.
La gente pasa rápidamente delante de sus ojos, uno detrás de otros, vienen, van, vuelven y desaparecen.
Él está acostumbrado, ya no le importa. Ni siquiera los ve desfilar.
Espera sentado en el banco de aquel parque, oyendo la misma melodía en sus auriculares una y otra vez, susurrándola con voz rota.
No escucha a nadie, ni nadie le escucha a él.
'Un trato justo' piensa a veces. Otras le parece que no lo es tanto.
En el fondo está vacío y solo repite por inercia que no es culpa suya haberse enamorado de la persona equivocada.
Él está acostumbrado, ya no le importa. Ni siquiera los ve desfilar.
Espera sentado en el banco de aquel parque, oyendo la misma melodía en sus auriculares una y otra vez, susurrándola con voz rota.
No escucha a nadie, ni nadie le escucha a él.
'Un trato justo' piensa a veces. Otras le parece que no lo es tanto.
En el fondo está vacío y solo repite por inercia que no es culpa suya haberse enamorado de la persona equivocada.
Solo un día
Vente conmigo un día.
Solo te pido eso, un día viendo la vida como yo la veo.
Observa todos los desprecios que me haces a diario sin saberlo, todas las veces que me has roto el corazón con una mirada, todas las veces que me has hecho volar con un guiño o una sonrisa.
Siente lo mucho que pesa el corazón cuando te miro y sé que eres inalcanzable, lo que duele saber que no puedo dejar de quererte, el desgarrador sentimiento de que he hecho algo mal para que no me quieras.
Prueba a ser yo por un día, prueba a bajar del pedestal en el que te puse y a verlo todo como lo vemos los demás.
Ya mañana, si quieres, te ayudaré a subir otra vez.
Pero por un día, solo por un día, trata de entender la mierda que es el amor.
Solo te pido eso, un día viendo la vida como yo la veo.
Observa todos los desprecios que me haces a diario sin saberlo, todas las veces que me has roto el corazón con una mirada, todas las veces que me has hecho volar con un guiño o una sonrisa.
Siente lo mucho que pesa el corazón cuando te miro y sé que eres inalcanzable, lo que duele saber que no puedo dejar de quererte, el desgarrador sentimiento de que he hecho algo mal para que no me quieras.
Prueba a ser yo por un día, prueba a bajar del pedestal en el que te puse y a verlo todo como lo vemos los demás.
Ya mañana, si quieres, te ayudaré a subir otra vez.
Pero por un día, solo por un día, trata de entender la mierda que es el amor.
Estatua de hielo
Quiso jugar a ser fuerte, a comerse el mundo.
Sabía, o al menos creía saber, que podría hacerlo, que nada ni nadie conseguiría pararle.
De tanto engañar a los demás se engañó a sí mismo, se creyó que realmente era un dios.
Y cayó la nieve y se negó a buscar cobijo en algún corazón hospitalario.
Copo a copo, trató de olvidar el frío, y uno a uno le fueron cubriendo de abajo a arriba, hasta la altura de los ojos.
Y la nieve se compactó y se convirtió en hielo, y así, congelado, se quedó.
Contemplando el mundo pero sin influir, como una estatua de hielo más que, tarde o temprano, acabaría por desaparecer en un charco de agua sucia.
Sabía, o al menos creía saber, que podría hacerlo, que nada ni nadie conseguiría pararle.
De tanto engañar a los demás se engañó a sí mismo, se creyó que realmente era un dios.
Y cayó la nieve y se negó a buscar cobijo en algún corazón hospitalario.
Copo a copo, trató de olvidar el frío, y uno a uno le fueron cubriendo de abajo a arriba, hasta la altura de los ojos.
Y la nieve se compactó y se convirtió en hielo, y así, congelado, se quedó.
Contemplando el mundo pero sin influir, como una estatua de hielo más que, tarde o temprano, acabaría por desaparecer en un charco de agua sucia.
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