Y aún así no tengo recuerdos tristes, como tu sonrisa el primer día que me viste,
lloro cuando río pensando en tus chistes, lloro sin reirme por los besos que me diste.
Y ojalá hubiesen sido infinitos pero el amor vitalicio tan solo es un mito,
tonto de mi creyendo en cuentos de hadas, efímeros pero bonitos.
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