Pum pum.
El latido lejano de un corazón despierto.
Con los ojos entornados, escuadriñando la oscuridad, buscando al vivo que se atreve a adentrarse en tierra de muertos. ¿No sabe que, a este lado de la sala, los sentimientos están prohibidos?
Pum pum.
Demasiado cerca, y cada vez suena más claro.
Es un corazón vivo, muy vivo, y en su resonar se presienten las cicatrices que deben surcarlo. Pero las tinieblas protegen al desconocido que se atreve a entrar en esta zona, donde ninguno queremos ser felices para evitar sufrir luego.
Pum pum.
¿Quién podría querer entrar?
Aquí todos hemos caído por obligación. O por no tener ganas de estar vivos ni muertos del todo.
Pum(pum) pum(pum).
¿Qué ha sido ese eco? ¿Es, quizá, un corazón enfermo que viene aquí a morir?
Pum(pum) pum(pum)
Un escalofrío. Eso no es un eco; es otro corazón. Débil, pero vivo.
Que conste, desconocido, que es tu culpa el renacer de este corazón cansado.
'-Mentir no tiene sentido a estas alturas, así que dime de una vez si esto tuvo en algún momento una mínima relevancia para ti.
-Vale, mentir puede no tener sentido, pero, ¿hacerte daño a propósito sí lo tiene?'
No hay comentarios:
Publicar un comentario