miércoles, 17 de agosto de 2016

-¿Qué haces?
-Pensar-responde, dándole una calada a su cigarrillo.
-¿Y sobre qué piensas?
-Sobre nada en concreto. Sobre todo, supongo.
-Odio que vayas de filósofo moderno cuando tu vida es maravillosa, pero dame un cigarro y sigue hablando, que me gusta tu voz.
-Toma-contesta, pasándole la pitillera plateada y el encendedor-. Me preguntaba por qué, siendo tan diferentes tú y yo, me gusta tanto estar contigo.
-Porque soy encantadora, evidentemente-responde al tiempo que enciende su cigarro-. No, hablando en serio, es algo que yo tampoco me explico. ¿Has llegado a alguna conclusión?
-No, igual que siempre. En cuanto empiezo a pensar en ti se me va el santo al cielo y pierdo el hilo de mis pensamientos.
-Podrías haberte ahorrado todo este rollo y haberme dicho que me quieres. Pero así también me gusta cómo suena...

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