martes, 20 de octubre de 2015

The darkness inside you

¿Crees que puedes ocultar tu miedo?
No, a mí no. Tengo práctica para ver el terror en los ojos de la gente, y a ti hace tiempo que te tengo ganas.
Quizá consigas engañar a los otros, porque están cegados por lo deslumbrante de tu sonrisa, pero a mí no. Tienes dudas.
¿Quién lo iba a decir? El perfecto, indestructible y autosuficiente ser de luz alberga oscuridad en su corazón. No sabes lo irónico que resulta.
Dijiste que no me necesitabas, que podías valerte por ti mismo. Pero ahora ya no estás tan seguro, y deseas que yo vuelva a estar a tu lado diciéndote qué debes hacer.
Me encantaría decir que llegas tarde, que ya que me desterraste de tu alma no mereces que te hable, pero prefiero acogerte y terminar de destruirte.
Oh, por favor, no trates de negarlo. Resultas patético cuando lo haces. Has perdido, acéptalo.
Te equivocaste de medio a medio al esconderme del mundo, porque quien tenía que desaparecer eras tú: el débil, sensible y estúpido ser brillante.
¡Yo merecía existir! En este mundo de tiburones, donde el más fuerte gana, son mis cualidades como sombra traicionera e insensible las que triunfan. ¿O acaso no se lleva el viento tus palabras? Mi veneno, por el contrario, es eterno.
Pero da igual, te perdono. Te perdono porque, con esta última lágrima, estás devolviéndome lo que desde el principio debió ser mío: el control completo sobre este cuerpo que yo convertiré en mi inexpugnable fortaleza de diamante.
Pero no temas. Te abandonaré en lo más profundo, y dejaré que tu odio crezca. Y cuando tú, la máxima representación de la luz, te conviertas en oscuridad, podrás volver a mi lado.
Serás... ¿Cómo decirlo? El trofeo que demuestra la superioridad del negro sobre el blanco.

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