domingo, 13 de enero de 2019

Me ha llamado para decirme que todo error comienza al despegar los labios.
He colgado el teléfono porque el error comienza al desplegar los párpados.
Menuda inconsciencia no haberse fijado en las salidas de emergencia. Es evidente que en esta vida, o borras tú o te roban hasta el nombre. Era absurdo no haber pensando en una alternativa. Nadie siente como tú. Pero cada uno lo ha hecho.
¿Ves las marcas del desgaste cuando te has quedado sin frenos? ¿Creías que iba a cambiar?
Hay cosas que nunca cambian.
Y otras, en cambio, siempre pierden.
Se fue.
Se fue mucho antes de que te dieras cuenta.
Sólo te queda decir adiós.

jueves, 12 de abril de 2018

Ya no vuelvas

Ya no. Ya no vuelvas.  Déjame con esta náusea constante,  a sabiendas de que tu saliva envenenada se me repetirá toda la vida.  Déjame pelearme con la nostalgia en cada acera,  también a sabiendas de que el perdedor siempre seré yo.  La melancolía siempre gana.  La melancolía siempre hace retroceder como la más terca de las drogas,  como paliativo para miedo al futuro.  Mientras tanto,  seguiré desgarrando despedidas sobre la línea del tiempo, evadiendo los compromisos con la estabilidad, interrogando a la tristeza sin esperar la respuesta.  Dile que ya no vuelva.  Mi nostalgia siempre será patrimonio de tu boca.  Enemiga de la lógica, barricada en el camino.  Noches de exilio terrenal.  Así mi vida siempre será un poema inacabado,  un sueño por empezar, la caricia anárquica que despilfarra las ganas de rendirse,  los relojes escondidos cuando me pongo a pensar en ti.  Ya no. Ya no vuelvas.  Prejuzga si quieres esta distancia,  pero solo es instinto de supervivencia.  Mientras sigo tratando de entender el vacío,  cuando ayer fuiste mi infinito.  Mientras sigo tratando de hacer migas con el silencio,  cuando ayer solo escuché el eco de tus promesas.  Mientras él trata de conseguir que me olvides.  Dale ánimos de mi parte.  La poesía es un chivo espiatorio que delata mis retinas y ayer te contó que estaban humedecidas,  pero también te dijo en un arrebato de cobarde valentía "Ya no vuelvas".

domingo, 8 de abril de 2018

"me estás perdiendo"

Partamos de un principio: nadie le pertenece a nadie. Entonces alguien dice: “Me estás perdiendo”, con un ligero toque de manipulación infantil en el que el mensaje real es: “Si no obras como quiero, me voy”. Pronunciar palabras con una segunda intención para crear el clima que se desea en una relación es querer poseer y controlar al otro.
Pues bien, así como nadie le pertenece a nadie, tampoco nadie vino al mundo a hacer lo que tú quieres, y en consecuencia tú no naciste para hacer lo que el otro quiere. En estas condiciones, es el justo momento de partir; si el permanecer te hace perderte a ti mismo, no vale la pena el esfuerzo.
La frase anterior por instantes puede desbalancear la estabilidad individual. Alguien que pide que dejes de ser tú para seguir caminando juntos te lastima, presiona y controla. Observa esa situación desde fuera, y acepta el consejo que darías a otro pero para ti mismo: ámate, no pierdas la autoestima ni la certeza de que tú eres un ser valioso; no tienes por qué dejar de ser tú mismo.
Era tan aceptado este sistema de violencia que la mayoría ni percibía este intento de coerción. En tiempos pasados la frase era perfectamente aceptada, ya que culturalmente el “retener” o “poseer” era sinónimo de amor. Hoy, con la concientización de la violencia, ya no se la permite más. Cuando te cuidas, educas, valoras y amas, detectas fácilmente la violencia psicológica y la manipulación. Reconocemos que amar significa dejar ser, liberar de prejuicios y sentirse libre, pero al lado de otro ser tan valioso como tú.
La aceptación del otro tal y como es, es tu decisión. Dejar ir también lo es. Ahora, si optas por quedarte luego de esta frase, llegará el momento en que te mires al espejo y conforme transcurra el tiempo pienses: estamos acá, estamos juntos, ¿y dónde estoy yo? Observarás tus ojos y te dirás: “me estás perdiendo”.
Por eso, valórate tanto como para que jamás pierdas tu autenticidad, tus decisiones, tus sueños y tu propia manera de ser y hacer las cosas. Fluye, cambia de dirección o mantenla a tu antojo, reinvéntate, transfórmate. Si te piden “vuelve a ser tú”, “vuelve a ser la persona de antes”, abre bien los ojos: es señal de que te habla alguien que no te acompañó en el viaje que emprendieron juntos, no te vio. En ese caso, simplemente ama, pero deja ir. Cuando se deja ir lo que fue, llega a ti lo que corresponde, no mejor ni peor, simplemente diferente.

martes, 28 de noviembre de 2017

¿Mente o corazón? ¿Tú con qué te quedas? Una decisión demasiado difícil, ¿no crees? A veces esa batalla entre ‘lo que debo’ y ‘lo que quiero’ se convierte en un debate sin final. El problema es que, casi siempre, la persona perjudicada acabas siendo tú. Me enamoré y me dañaron, y aunque una parte de mí siempre me gritó que me alejase, la otra no podía dejarme hacerlo. Te dirán que busques el equilibrio entre ambos, pero sabes de sobra que eso no es tan sencillo. Así que piénsalo muy bien… si tuvieras que quedarte con uno… ¿Qué eliges?

martes, 24 de octubre de 2017

Suicidio a largo plazo

La tristeza se asienta en cada una de las células de su cuerpo, y no parece tener ganas de irse.
Corre por las calles, buscando algún lugar donde esconderse del dolor sin darse cuenta de que este viaja con él, escondido en su sombra.
No puede evitar pensar que no hace nada bien, que nada le sale a derechas... Y sus pies cogen un giro inesperado en un cruce cualquiera, tratando de huir de esos pensamientos que le rompen el alma.
Mete las manos en los bolsillos y se moja las manos de lágrimas. ¿Cuándo las guardó ahí?
Y, de pronto, se ve de nuevo en el lugar donde comenzó todo, en lo alto del oscuro y afilado precipicio.
Vuelve a dudar, como tantas veces ha hecho. ¿Tirarse y terminar con todo o seguir huyendo de su pasado?
Finalmente, y como hace siempre, se sienta con las piernas colgando y saca un cigarro de la chaqueta, encendiéndolo con el calor de sus emociones incendiarias. Mira la ciudad con desprecio y suelta el humo, tratando de esconder sus luces brillantes bajo la capa de ceniza y dióxido de carbono.
El dolor y la tristeza se asoman detrás de él, pero no terminan de acercarse. Le observan con lástima, preguntándose la razón de su propia existencia, y ni siquiera la misma soledad se atreve a estar a su lado.
Poco a poco, al ritmo que su cigarro se consume y el humo se pierde en el aire de la noche, se deja sorprender por un momento de dulce somnolencia, lejos del mundo, de su pasado, lejos de sí mismo.
Y, por solo un instante, se permite sonreír sin sentir el cadáver del amor presionando sus dientes.

Kingdom of dreams

Ella pensaba que era amor, pero se equivocaba. Todo el tiempo que gastó pensando en él, queriendo su atención... Estaba convencida de que era amor verdadero. Él era el protagonista de cada sueño que soñó, y ella era siempre la princesa esperando en la torre. Pero antes de poder besarla, ella solía romper su corazón. Su amor era imposible, sin importar la situación: solos en el mundo, juntos en la multitud... La respuesta siempre era "No".
Y un día, de pronto, se dio cuenta de que ella no quería querer. Su única obsesión era ser querida. No le importó por qué quería eso, pero lo quería. Ansiaba romper su corazón, romper el corazón de todos.
Él salió de sus sueños, pero no se sintió sola. Empezó a soñar sobre un mundo donde cada palabra que decía era importa, donde todo el mundo la amaba, donde ella era la única y verdadera diosa. Sus dueños se volvieron reales mientras dormía, pero cuando el sol aparecía todo se rompía.
Así que simplemente eligió dormir para siempre y, sonriente, dejó este mundo y se ahogó en el otro.

martes, 10 de octubre de 2017

This is the end

Es el fin del mundo, cariño.
El fin del mío, al menos.
Y no hay tsunamis, ni meteoritos, ni una noche eterna sin estrellas, sino un enorme agujero negro en lo más profundo de mi alma que devora con ansia los añicos de los sentimientos que me has roto, las ganas de quererte de toda una vida.
Hace tiempo que estoy cansado de intentarlo, de escarbar en lo más profundo de tus miradas para encontrar un resquicio de amor imaginario que apenas me da fuerzas para seguir adelante, y hoy, después de tantos años luchando contra la realidad, se me han acabado las fuerzas.
Supongo que es lo normal, que tendría que haberlo previsto, pero de algún modo creo que siempre pensé que mi amor por ti sería siempre suficiente para suplir tu indiferencia.
Así que ahora tengo que convencerme de que no me quieres, de que nunca lo harás y de que, tal vez, nunca lo has hecho. Y si lo hiciste... Si lo hiciste, es obvio que hace tiempo que aquel tren partió, dejándome solo en esta estación cuajada de hielo y cristales rotos.
Y es por eso que se acaba mi mundo, un mundo que era para los dos, cosido día a día con retales de ilusiones y sueños de una vida juntos. Ahora que ya no me quedan más jirones de alegría para tapar los agujeros de una fantasía que viene haciendo aguas desde que comenzó solo me queda contemplar cómo se hunde en la nada para siempre.
Quiero creer que es mejor así, que en la vida real un romance como el que yo había imaginado para los dos es imposible. Que es mejor esto que la decepción que habría supuesto un amor incompleto de los que te dejan el corazón manchado de melancolía. Pero una parte de mí grita en silencio que juntos habríamos sido perfectos y no sé cómo acallarla.
¿Sabes? Te he querido mucho, de verdad que sí, y te habría querido más de haber tenido la oportunidad. Mi corazón está surcado por las cicatrices de todas las veces que se me ha roto el corazón pensando en ti, tantas que ya no puedo distinguir unas de otras, y sé que ellas se asegurarán de que nunca te olvide del todo. Pero ahora ya no puedo amarte, ya no sé cómo hacerlo.
Y tus sonrisas, tus suspiros, tu forma de cruzar las piernas, ya no significan nada.
Cosas que antes me hubieran cortado la respiración ahora me dejan indiferente, y no puedo evitar pensar que este nuevo frío, el frío de de la desilusión y el desencanto, es mejor que aquel que me abrazaba cuando, buscando entre tus gestos, no lograba encontrar un mísero resquicio de amor para calentarme.
Porque este tacto gélido que me tritura los huesos duele, pero por lo menos el dolor significa que sigo vivo.
Sí, definitivamente es el fin de mi mundo, pero también sé que de sus cenizas nacerá uno nuevo y más perfecto, lleno de nuevos sueños e ilusiones. El pasado, lo sé, llegará a ser dulce en mi memoria algún día, cuando el tiempo borre los malos momentos y solo queden los buenos, y por eso te doy las gracias, pero no puedo seguir anclado a él.
Tengo que seguir adelante y volver a empezar de cero.