martes, 22 de noviembre de 2016

Y vamos a reinventar un lenguaje para que sea el nuestro, a reconstruir un mundo que no se parezca nada a este, que la realidad es muy fea comparada con cómo es tu sonrisa. Vamos a mezclar París, Madrid, Barcelona y los suburbios de Londres para hacer de estas sábanas un universo paralelo.
Vamos a demostrarles a toda esa gente que no hay historia sin un prólogo, un amor sin batalla, ni vida sin lucha, ni verso sin ti.
Quiero pecados compartidos, cicatrices que fueron heridas y han sido curadas con saliva. Quiero llevarte tatuado en el cuello y que mi clavícula pida a gritos uno más de tus besos, cortarme las alas del desamor con tus omoplatos y ahogarme entre toda esa mierda que algunos llaman amor.
Necesito quedarme sin oxígeno debajo de una almohada que no sea la mía, leer el puto horóscopo y reírme de esa mierda de constelaciones por estar pensando en tus manchas.
Que me llamen tuyo porque es impensable que sea de alguien más, escribir y que se mueran de envidia. 
Quiero, necesito y espero quedar contigo los días impares y leer el periódico para saber qué ocurre fuera de nuestro mundo. Regalarte un billete de ida para que nunca vuelvas
A irte

jueves, 20 de octubre de 2016

Esperando

Estoy aquí, sentado en nuestro sofá, esperando.
No tengo nada mejor que hacer, hace ya tiempo que tu vida se convirtió en mi único motivo para vivir. Apenas como, apenas me muevo, apenas respiro... Apenas vivo.
Sentado con la copa de vino en una mano, espero oír el sonido de tus llaves en la puerta.
¡Qué tontería! Tus llaves están en la bandejita de la entrada...

sábado, 15 de octubre de 2016

¿Por qué mentir?

La felicidad. ¿Un destino o el camino a ese destino?
Cada cual tiene su propia forma de ser feliz, es algo especial para cada persona.
Los hay que necesitan una sonrisa. O un beso.
O un helado, o puestos a pedir, dos.
O todo junto. ¿Qué derecho tiene alguien a decidir cómo puedo ser feliz?
Yo solo pido un buen libro, un bolígrafo y un ca...
¿A qué viene mentir?
Prefiero las palabras cuando salen de tus labios para dibujarlas en mi piel...

Es la hora de brillar, nena

Ya va siendo hora de que te quites los complejos y los suspiros de envidia al ver brillar a la circonita.
Cielo, tú naciste para ser diamante, no te disfraces de mina de lápiz porque vales más que eso.
Y ya llegó el momento de que te pongas debajo del foco para permitir que tus reflejos iluminen los retazos de ese corazón que escondiste entre tinieblas para hacerlo impenetrable.
Es la hora de brillar, nena, y no dudes ni un segundo de que yo estaré a tu lado.


'-¿Sabías que esto sería una cita horrible desde el principio?
-Si no lo hubiese sido por si sola, me habría encargado de que lo fuese.
-Pero... ¿Por qué?
-Porque a pesar de todo sigues a mi lado. Así que, o eres idiota, o me quieres.
-O quizá ambas'

miércoles, 5 de octubre de 2016

Empiezo a pensar que, si me quisieses, solo conseguirías ponerle otro clavo al ataúd del que intento escapar desde que te conozco.
Que no me quieras es fácil, dolorosamente fácil. No hay nada que hacer aparte de desear que los sentimientos se me caigan al suelo, muertos.
Bueno, eso, contener las lágrimas que acuden a mis ojos cada diez segundos y rezar para que no te des cuenta de que mi corazón solo despierta si te acercas demasiado.
Las ilusiones duelen, cierto.
Duele encontrar en cada gesto un amor que mi parte racional niega, y duele sentir que estás cerca y saber que en realidad estás tan lejos que ni siquiera Superman podría saltar el vacío que hay entre nosotros.

lunes, 3 de octubre de 2016

Pride, Fury and Hatred

Su corazón se rompía por enésima vez, convirtiéndose en añicos entre sus dedos, escapándose y cayendo en dirección al suelo.
¿De qué le servían las apariencias cuando estaba solo en la oscuridad?
Solo otra vez... No podía evitar pensar así. El silencio atronador destrozaba sus tímpanos, mientras realidad y recuerdo se fundían, mostrándole los rostros de su presente riéndose con malicia y señalándole con el dedo.
Quiso decir que lo sentía, que sentía existir, respirar, que sentía ser como era, pero las lágrimas ahogaban sus palabras antes de llegar a su garganta.
No pudo evitarlo, estaba triste. No importaba, se le pasaría, porque siempre se le pasaba. En cuanto un rayo de sol se colase por las rendijas de la ventana, delatando su existencia, recuperaría la sonrisa y su corazón se reconstruiría, dispuesto a caerse cuando los ojos durmiesen, pero quedaba una larga noche por delante y las lágrimas que no conseguían surgir le asfixiaban.
Se tapó la cara con las manos. Dios, qué asco daba, autocompadeciéndose de aquella forma.
Por primera vez, Furia, Orgullo y Odio tomaban el relevo, y arrastraban en su implacable movimiento todo sentimiento que encontraban.
Una única lágrima salió de sus ojos, una sola, cargada de recuerdos que nunca quiso tener, y las puertas de su corazón se cerraron con un lastimero crujido.
No era lo suficientemente fuerte para afrontar el mundo, pero eso solo lo sabrían las paredes de su maltrecho órgano, detenido súbita y definitivamente.
Por ahora aún era una apariencia, una imagen. Era una ilusión. Pero aquello cambiaría.
Si era débil, se volvería fuerte, y aplastaría todo lo que tratase de impedírselo.
Con el tiempo, tras reforzarlo todo a fondo, volvió a abrir las puertas de su corazón. Muchas cosas entraron, tratando de destrozarlo todo a su paso, encontrando que ahora era demasiado fuerte. También entró, sigiloso y mortal, el amor y, con fingida cortesía y falsa sonrisa, le invitó a acomodarse en lo más profundo, en la cama de clavos. Si pretendía quedarse, no iba a ser él quien sufriera su presencia.
Los sentimientos desistieron, agotados, y quedaron esparcidos por el suelo. No podían hacerle daño. Antes sí, pero cubría los daños con su máscara de hielo. Ahora sus ataques resbalaban sobre la superficie marmórea de su corazón sin arañarlo.
Furia, Odio y Orgullo le acompañaron en su paseo triunfal entre los pobres sentimientos muertos que habían quedado desperdigados por todas partes, riéndose con él.
Ya no estaba solo: Soledad había huido la primera.



'-Tú la quieres. ¿Por qué te callas?
-Por miedo. Sabes lo que me duele tenerla como amiga; ¿te imaginas cómo sería no tenerla siquiera?'