Echo de menos ser el que era siempre.
Despreocuparme de las cosas, permitirme a mí mismo ser feliz sin pensar que a lo mejor eso no te hace feliz, dejarme pensar que las cosas saldrán bien y darle permiso a mi corazón par hacerse ilusiones.
Echo de menos ser aquel niño que aún no había recibido la de palos que este mundo me ha ido dando con el tiempo, echo de menos ilusionarme cada vez que conocía a una persona nueva, echo de menos tener el corazón abierto sin miedo a que me lo rompan, no porque sea de hielo, sino porque no creía que nadie pudiera intentarlo.
Necesitaría olvidarme por un momento de todas esas dudas, no tener que pensar cada acción una y mil veces, poder hacer lo que me apetece realmente sin pensar si eso afectará a la felicidad de otros, olvidarme la vergüenza en el metro y bailar sobre mis ilusiones derretidas y rotas.
Pero no puedo.
Ese no soy yo
Yo soy el chico del corazón que se enfrió por fuera y se quedó fundido por dentro.
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