Frustración.
Como fuego viajando por mis venas a la velocidad del sonido, incendiando cada fibra de mi ser hasta conseguir inmolarme con un pequeño suspiro.
Porque nada sale bien, sin importar los cincuenta mil planos que hagas, los detalles, las correcciones... El ser humano es erróneo, y los planos son perfectos. Choque de intereses evidente.
Una muesca en una rueda puede hacer que el mecanismo entero falle, pero yo sigo sin ver ese pequeño error que ha desembocado en todo esto.
Y el tiempo corre contra mí, sonriendo con suficiencia y recordándome que no puedo ganar.
Y el aire helado cargado de humedad convirtiéndose en vaho al entrar en contacto con el fuego de mi aliento.
Y la vida escapándose por cincuenta descosidos invisibles, cayendo por el sumidero.
¿Cuál fue el error? ¿Cuál fue el fallo?
Quizá ambicioné demasiado y Aplastante y Realidad decidieron enseñarme una lección.
'-¿Qué pretendes viniendo aquí a estas horas de la noche?
-Que me perdones.
-Te lo dije cuando me fui, ya te he perdonado y no te guardo rencor. Pero ni por un segundo pienses que volveré a darte mi corazón'
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