domingo, 2 de abril de 2017

-¿Por qué te marchaste? ¡Explícamelo!
-Estabas gritándome, pensé que era mejor dejarte sola...-susurra él, en la puerta, aún con las llaves en la mano.
-Si tan solo me escuchases mientras gritaba, sabrías que lo que intentaba echarte en cara era precisamente que me estabas dejando sola-replica Laura.
Lenta, muy lentamente, Juan extiende la mano, tratando de acariciarla, pero ella se aparta y le mira fríamente.
-No, ya es tarde para eso...-dice con un hilo de voz-. Necesitaba que te quedaras, que me abrazases muy fuerte y me dejaras llorar en tu hombro. Pero te fuiste, abriste la puerta y me dejaste sola con mis miedos.
-Te he dicho que no escuches esas voces, solo te hacen daño-susurra Juan, con los ojos llorosos.
-Sí, pero a veces el dolor es la única forma de aprender. Lo siento... Tus maletas están en nues... mi cuarto, deja ahí las llaves mientras te las traigo.




'-He tenido un sueño precioso...
-¿Y de qué iba?
-Da igual... A fin de cuentas era solo un sueño...'

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