Es dejar a la imaginación volar, dejarse llevar hasta reductos de alegría que probablemente no existen, es permitirse a uno mismo creerse cosas aunque sepas que no van a pasar.
Y cuantas más ilusiones me creo, cuantas más sonrisas espontáneas dejo que surjan de mis labios, cuanto más extiendo las alas dispuesto a volar, mayor es la caída. Y mayor es el número
de huesos rotos.Lo sé, debería ser más positivo y aprovechar cuando me das pie para hacerme ilusiones, o atreverme a enfrentarme con la realidad y decirte que te quiero.
Pero de perdidos al río. Ya puedes
llamarme retrasado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario