martes, 24 de diciembre de 2013
Sí, soy retrasado
Hacerse ilusiones es de idiota.
Es dejar a la imaginación volar, dejarse llevar hasta reductos de alegría que probablemente no existen, es permitirse a uno mismo creerse cosas aunque sepas que no van a pasar.
Y cuantas más ilusiones me creo, cuantas más sonrisas espontáneas dejo que surjan de mis labios, cuanto más extiendo las alas dispuesto a volar, mayor es la caída. Y mayor es el número
de huesos rotos.
Lo sé, debería ser más positivo y aprovechar cuando me das pie para hacerme ilusiones, o atreverme a enfrentarme con la realidad y decirte que te quiero.
Pero de perdidos al río. Ya puedes
llamarme retrasado.
Es dejar a la imaginación volar, dejarse llevar hasta reductos de alegría que probablemente no existen, es permitirse a uno mismo creerse cosas aunque sepas que no van a pasar.
Y cuantas más ilusiones me creo, cuantas más sonrisas espontáneas dejo que surjan de mis labios, cuanto más extiendo las alas dispuesto a volar, mayor es la caída. Y mayor es el número
de huesos rotos.Lo sé, debería ser más positivo y aprovechar cuando me das pie para hacerme ilusiones, o atreverme a enfrentarme con la realidad y decirte que te quiero.
Pero de perdidos al río. Ya puedes
llamarme retrasado.
Be what you wanna to be
Hoy quiero ser aire.
No le encuentro motivo, generalmente prefiero ser agua o tierra, pero hoy quiero ser aire.
Quiero ser libre, no pertenecer a nadie sin dejar de pertenecer a todos.
Quiero que las cadenas que ahora me atan no puedan retenerme, y volar a toda velocidad alrededor de mi pequeño universo.
Hoy quiero ser feliz, lo deseo de corazón.
Hoy quiero que ni el amor ni la tristeza me pesen, quiero hacer lo que quiera, ser lo que quiera ser.
A partir de hoy, solo será un mito sobre el que hablan tantas canciones e historias.
No le encuentro motivo, generalmente prefiero ser agua o tierra, pero hoy quiero ser aire.
Quiero ser libre, no pertenecer a nadie sin dejar de pertenecer a todos.
Quiero que las cadenas que ahora me atan no puedan retenerme, y volar a toda velocidad alrededor de mi pequeño universo.
Hoy quiero ser feliz, lo deseo de corazón.
Hoy quiero que ni el amor ni la tristeza me pesen, quiero hacer lo que quiera, ser lo que quiera ser.
Hoy he decidido volver a ser feliz, a cargar en mis sonrisas todas las emociones que quiero expresar y liberarlas en un díaradiante pero lluvioso al mismo tiempo.
Hoy renuncio a la tristeza, reniego de ella.A partir de hoy, solo será un mito sobre el que hablan tantas canciones e historias.
lunes, 23 de diciembre de 2013
Ilusiones vanales
Todo se cura, eso lo tengo claro con un poco de pegamento y muchas ganas, Todo vuelve a su sitio
Lo que me parece irónico es que lo hallas escuchado tanta veces y todas las veces te siga doliendo lo mismo o incluso un poquito mas.
Me da bastante pena, porque creí que a la tercera va la vencida, pero los refranes a veces mienten solo están hay para darte un poco mas de aliento en momentos cruciales, que sabes que no es verdad, pero solo buscas una excusa, algo a lo que sostenerte , porque te niegas a caer en el vacío, otra vez.
No quieres , te inventas cualquier cosa, te agarras a clavos ardiendo si hace falta, porque no quieres volver a caer,no quieres volver a estar hay abajo.
Lo que me parece irónico es que lo hallas escuchado tanta veces y todas las veces te siga doliendo lo mismo o incluso un poquito mas.
Me da bastante pena, porque creí que a la tercera va la vencida, pero los refranes a veces mienten solo están hay para darte un poco mas de aliento en momentos cruciales, que sabes que no es verdad, pero solo buscas una excusa, algo a lo que sostenerte , porque te niegas a caer en el vacío, otra vez.
No quieres , te inventas cualquier cosa, te agarras a clavos ardiendo si hace falta, porque no quieres volver a caer,no quieres volver a estar hay abajo.
sábado, 7 de diciembre de 2013
viernes, 29 de noviembre de 2013
Tiempo
Hoy he descubierto que el reloj lo inventó alguien que no tenía ni idea de lo que era el tiempo. Se equivocó por completo con sus tres manecillas para marcar horas, minutos y segundos. No sé cómo pudo ser tan ingenuo y cómo el mundo se dejó controlar bajo esa norma tan estúpida.
Y, sin embargo, no significa que no exista.
Considerándolo como un todo, el tiempo me ha dado el valor de empezar a escribir –sin haber sido capaz de quitarme esa manía de apretar las mandíbulas mientras tanto–, y en un acto inconsciente de felicidad he perdido el miedo a contar que para mí el futuro no vale ni un solo céntimo. Tengo suficiente con este mundo capitalista que vende la felicidad por fascículos con fecha de caducidad como para preocuparme por el día en que un billete no vaya a traerme el motivo por el cual ahora mismo soy capaz de sonreír. Me niego a aceptar esa tendencia a la degeneración con ese maldito señor que doblega a todo ser humano con su calendario. He pasado demasiado tiempo asumiendo que cada paso estaba marcado por normas universales, pero he decidido que ya lamentaré esta inocencia en su debido momento. No voy a seguir forzando a mi mente a prever el final cada vez que el corazón se me acelera porque le encuentro un sentido a la vida.
Quizá no debería dejar que cuatro letras sustituyan al dios Tiempo en lo que a esclavizar almas se refiere, pero el quizá me sabe a poco cuando la felicidad me sabe a tanto. Estoy cansado de caminar con los pies en la tierra para suavizar la caída. Ya me quebraré los huesos cuando me llegue la hora, pero me niego a seguir rechazando el vuelo por si se me deshilacha de nuevo el corazón.
Me dan igual el tiempo y sus espinas, sus puñales, sus traiciones.
Me dan igual las reglas nunca escritas que dictan que no debería entregarme así.
Me dan igual las promesas que me hice de saber quién soy y dónde estoy en todo momento.
Ya no me importan ni mi nombre ni las fechas, ni el arrepentimiento que pueda sentir después. Firmo este contrato sin titubear porque hoy, AHORA, siento que no hay mañana. Y si mañana no existe quiero quedarme con lo que tengo, con los motivos por los que salir a la calle a gritar –y no es de rabia–, por la razón por la cual el frío acaricia con tanto cuidado.
Olvido todas las veces que me arrepentí de palabras que ni dije ni publiqué, y olvidaré esa sensación si se vuelve a repetir, porque aunque no sea por causa interna, siendo egoísta estoy hablando de mí, de que a pesar de los demás has inclinado la balanza a tu favor, a mi favor, puesto que al fin y al cabo –aunque el papel se emborrone porque he relajado la mandíbula– eres la razón por la que quiero y puedo sonreír.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)