domingo, 24 de marzo de 2013

Momentos de fragilidad


No, no te quiero. Eso sería estúpido.
¿Cuántas palabras hemos compartido? ¿Cuántas miradas de verdad? ¿Cuántos silencios? No, no puedo quererte, porque apenas sé nada sobre ti.
Pero lo que sí sé, lo que no te puedo ni me molesto en negar, es que te tengo ganas.
Tengo ganas de entender la meteorología de tu corazón para predecir el calor de tus sonrisas y evitar el viento huracanado de tu pestañear furioso, y de repasar con mis dedos la geografía de tu cuerpo para poder perderme a gusto en tus miradas, y de acariciar con la lengua el azúcar de tus labios hasta hacerme adicto.
Tengo ganas de arrancarte la ropa a mordiscos y llegarte al corazón entre aullidos de placer, de pasar mis dedos por tu pelo y apretarte contra mí para dormir, de esnifarte cada noche hasta que me de una sobredosis de tanto respirarte.
Tengo ganas de tu calor, de tus abrazos, de tus arañazos en la espalda, del latir desbocado de nuestros corazones en plena carrera, de la marca de tus dientes en mi hombro, de tus suspiros, de las notas de la Sonata de Claro de Luna en tu guitarra eléctrica, de la dialéctica de tus caídas de ojos.
Te deseo, tanto que da vértigo, y lo hago desde que, por azar o por destino, tropecé con tu mirada y se me ocurrió pensar que sería divertido devorarnos mutuamente; desde que oí a tus labios pronunciar mi nombre y me imaginé cómo sonaría susurrado en mitad de la noche entre gemidos y suspiros entrecortados de éxtasis.
Pero no, no voy a quererte, ni a dejar que me quieras.
Porque sé que puedo arrancarte la cordura a dentelladas y los suspiros de tres en tres sin apenas esforzarme, pero también sé que no puedo amarte como mereces que te amen. Como necesitas que lo hagan.
Yo solo sé de sexo, y tú... Tú "haces el amor".
Y supongo que podría ser egoísta, ¿no? Ir consumiéndote minuto a minuto, saciar con la tuya todos los demonios que rondan mi alma, y perforarte poco a poco hasta robarte el último gramo de confianza en el amor. Y no sería difícil hacerlo; porque aunque intentas negarlo, aunque intentas negártelo, sabes que a ti no te hace falta conocerme para quererme. Para tenerte bastaría con decirte que te amo, y caerías a mis pies, y te dejarías romper hasta derrumbarte.
Hace demasiado tiempo que no pruebas el amor, y ahora te conformas con cualquier cosa, ¿eh?
Pero no te preocupes, porque no pienso hacerlo. No voy a aprovecharme de tu debilidad para cumplir todas las fantasías que cruzan mi mente cuando nuestras miradas chocan y el aire se vuelve denso, que son muchas, ni pienso consentir que tú lo ofrezcas.
¿Que por qué?
Yo tampoco lo sé, no del todo.
Imagino que alguno podría decir que, a mi manera perversa y psicótica, te quiero y sé que no soy suficiente para ti; yo prefiero pensar que eres mi forma de demostrarme a diario que sigo siendo más fuerte que la bestia que despiertas con tus roces involuntarios.
Bah.
Será cuestión de perspectiva.

miércoles, 13 de marzo de 2013

Tony

Esa mañana Tony se levanto como de costumbre e hizo su tipica rutina de madrugada, Pero lo que no sabía esque a la mañana siguiente ya no dormiría mas en esa cama en ese cuarto.
Tony tenía problemas familiares graves, pero los sostenía como podía ,intentaba que esa fina cuerda que hacía que no estallara la situación se cortara, pero no la pudo sostener mas.
Que pensarías tu de tu vida si ni tu propia madre te quiere en su casa y tu padre te da la espalda.
Tony sabe que no es un chico normal es un poco complicado, No sabía que algun día llegarían las consecuencias.
 Ahora mismo Tony es la diana perfecta para apuntar, disparar, y mtar al primer golpe, se siente debil, desprotegido, solo, terriblemente solo.
 Nunca había sido un problema eso de estar solo solo, pero es un ser humano y como tal tiene necesidad de sentirse querido de vez en cuando.
 Todos sabemos que Tony va sin rumbo por la vida no sabe adonde llegara asi, ni quiere saberlo
Todo ser humano le parece un ser asqueroso, Puede que nunca vuelva a confiar en nadie, jamas.
 No sabe que hacer no sabe adonde ir ,
 Y ahora se encierra en su cuarto, su burbuja hasta el día en que el mundo le parezca un poco menos asqueroso



Por estas cosas  a Tony le gusta tener su armadura siempre en alto y brillante .Por eso ahora esta recojiendo los trozos de armadura oxidada del suelo y colocandoselas mientras suspira sutilmente.




domingo, 10 de marzo de 2013

The city

En esta ciudad parece que faltan almas y sobran corazones.
Caminas por sus calles, y lo único que ves es un ejército de fieras (bien disfrazadas, por supuesto, con traje y corbata) y rebaños de personas que se mueven... ¿Por qué? ¿Por inercia? No lo sé. Un paso, dos pasos, tres pasos... No lo piensan, solo lo hacen. Una y otra vez, cada día, cada semana, cada mes, cada año de sus vidas.
Y si uno cae, pronto aparece un nuevo zapateo que cubra su ausencia con precisión milimétrica.
Es el ciclo de la vida: unos devoran, y otros son devorados. Y ni siquiera puedes distinguirlos, porque por fuera son iguales, con esos ojos que te miran sin mirarte realmente y esos movimientos tan mecánicos que ya se les han grabado en el ADN.
A veces me dan pena.
A veces me dan miedo.
A veces me dan asco.
Supongo que depende del día.
A veces siento que el tiempo no ha pasado, que sigo siendo el mismo niño pequeño e indefenso, y este mundo me parece la cosa más grande y amenazadora posible, y entonces saco mi disfraz de león furioso del armario y me cubro por completo para que las demás fieras no me devoren.
Otras veces tengo la sensación de que pensar es algo tedioso y cansado, un esfuerzo vano por no sucumbir ante la realidad, y mis sueños parecen cubiertos por una neblina pegajosa, y entonces dejo que el tiempo pase por pasar, sin mirar al reloj, y actúo como una oveja más, dejándome llevar por el simple impulso de seguir moviéndome.
Y luego hay otros días, días en los que sé que soy indestructible, y que el mundo no puede hacer nada por detenerme si yo no quiero.
Hoy, por ejemplo, al asomarme a la ventana a tomar el aire he mirado al cielo y he sentido que, si quisiera, podría hacerlo arder y teñirlo con el rojo de mi sangre. Que hoy podría devorar todo lo que hay en esta ciudad, y reducirlo a cenizas y cristales rotos, y entonces soplarlos lejos de aquí para que el vacío y el frío de esta ciudad fueran también físicos.
Hoy soy una supernova encerrada en este cúmulo de carne, huesos y vacío existencial.
Y podrías pensar que estos días son los mejores, pero te equivocarías.
Porque los mejores, los días que realmente merecen la pena, hace tiempo que se marcharon.
Se quedaron enredados en el césped verde brillante, entre las margaritas de aquel jardín del que me arrancaron para traerme a la capital. En aquel sol tibio que me calentaba las mejillas y me acariciaba la piel, y en aquella lluvia fina que me limpiaba el alma con dulzura.
Los mejores días son aquellos que se fueron cuando descubrí esta guerra interminable; y esos, ¡joder!, esos ya no volverán.
Porque en el fondo da igual si vences o te vencen, ¿sabes? Si te sientes invencible o frágil, si devoras o te dejas devorar... Todo eso no importa.
Desde el momento en que empiezas a pelear, desde que te conviertes en esclavo de esta guerra insaciable, lo único que haces es perder.
Y yo empiezo a estar cansado de luchar.

jueves, 7 de marzo de 2013

¿Puede ser.....?

¿Puede ser.....? Es posible que mi armadura se este oxidando y a cada golpe de buen trato se me caigan trozos de ella, No me lo creo aun. Dejemosle las cosas al tiempo, tiene mucho que tratar conmigo.
Pensemos que si, que puede llegar el día (cercano) en el que mi armadura se haga añicos y no quede restos de ella. ¿Que pasaria entonces? Quedaría desprotegido de cualquier buen trato. Digamos que mi armadura es algo asi como antiñoñadas y cagadas de esas.
Pero, una puerta si la tocas demasiadas veces al final tiende a abrirse ¿no?
No lo se... No se si me quiero sentir otra vez desprotegido, Necesito la certeza de que valdra la pena romper mi armadura por la causa.

miércoles, 6 de marzo de 2013

El poder de la decisión y sus consecuencias

El mundo debe parecerme cruel. Intentas reivincidar tu vida y terminas prejubilándote con 18 años en tu habitación, porque cuando reivindicas tu Universo te das cuenta de que sobra todo; y ahora todo lo que queda de mi se puede encontrar en mi habitación, sobre una cama y dentro de un armario, eso es todo lo que queda. Después de todo el Universo no debe de ser tan grande.

La cuestión querido Hamlet no es ser o no ser, quizás en otro tiempo sí que lo fuese, pero ya no. Ahora querido Hamlet la cuestión es si reivindicar o no hacerlo. La decisión es más difícil de lo que puede parecer a simple vista; la gente tiende a decir que reivindicar es el camino hacia la paz espiritual, hacia el bienestar, en serio, que se vayan con sus ideas a tomar por culo. Las consecuencias de reivindicar pueden compararse a las consecuencias de formatear un ordenador, pero cuando reivindicas tu vida las consecuencias son más catastróficas, tu vida se queda vacía. Por eso precisamente ahora mi Universo queda reducido a mi habitación, porque no me queda mucho. Cuando reivindicas tu vida te das cuenta de que la mayoría de cosas que tienes no sirven: no sirven los amigos, se acabaron los sueños, no te quedan esperanzas, los proyectos de futuro forman parte del pasado, las fantasías son placeres sintéticos y tus creencias e ideas se rompen con suma facilidad... ¿Qué sucede cuando haces borrón y cuenta nueva con 18 años? sucede que te despiertas un día y no sabes muy bien quién eres.

Jack decía que la autodestrucción conlleva evolución; temo pensar que me tomé esas palabras al pie de la letra y ahora solo soy ruinas y cenizas. Soy lo que queda de lo que fui y no me importa, pero nadie me dijo que lo difícil no era derrumbar los esquemas de tu vida sino mentalizarte de que, desde el momento en que renuncias a todo, tienes la sensación de que nunca tuviste nada. Mi vida es como un flash, puedo resumirla es unos segundos si me lo permitís pero no... no estoy con el ánimo de contaros cómo es mi habitación. 

Y ahora sólo queda sacar conclusiones. Sólo queda respirar hondo y sacar fuerzas de dónde sea. Sólo queda cerrar los ojos y preguntarme por qué, por qué hice esto, por qué renuncié a todo por nada. A veces tengo la sensación de que estoy a punto de encontrar una bonita razón para explicarlo todo; es como estar a punto de encontrar la respuesta a la puta pregunta que tienes en la cabeza desde hace tiempo, pero resulta que todo se queda en una sensación, no encuentro una razón y quizás eso es lo peor que me está pasando.

¿Habéis visto alguna vez una de esas muñecas rusas? Están huecas y en el interior esconden otra muñeca que a su vez esconde otra muñeca y otra, y otra... pues podría decirse que yo soy como la última muñeca que queda: no tengo nada dentro. ¿Sabéis? estar así es lo mejor y lo peor que me ha pasado, soy capaz de ganarlo todo y desgraciadamente no me quedan muchas cosas que perder.

No quisiera que tengáis en vuestra mente la imagen del chico que ve el vaso siempre medio vacío, curiosamente siempre veo el lado positivo de la vida, pero a veces las cosas se tuercen más de lo que acostumbran y terminas despertándote un día sin saber muy bien qué hacer, cuál es el siguiente paso, qué espera el mundo de ti o qué debes esperar tú del mundo. Un día despiertas y de repente todo tu Universo se reduce a las cuatro paredes de tu habitación donde lo tienes todo y no tienes nada, donde te sientes poderoso al saber que tienes el poder de decidir sobre tu vida y humillado al comprobar que las consecuencias de tus decisiones no dependen de ti y, curiosamente, no dependen de nadie.

viernes, 22 de febrero de 2013

El arte de un buen despeinado

Ojalá alguien pudiese explicar ese momento preciso en el que el despeinado esta casi perfecto. Para un despeinado común (la acepción que todo el mundo conoce de despeinar: pelos fuera de su sitio habitual) simplemente hay que remover la melena con ganas, con fuerza. Pero les presentamos un despeinado revolucionario, totalmente renovado, con un significado diferente que nunca habrían podido llegar a imaginar. La clave de este innovador despeinado es hacerlo con cariño, como si estuviese tratando con un amigo con el que has pasado por muchisimas cosas geniales o tal vez no tanto pero en definitiva un amigo. Se debería sentir como si te estuvieran dando un abrazo muy fuerte. Servirá también como desahogo de todas las dudas acumuladas al menos durante los últimos dos meses. Pero, cuidado, puede que decidir donde debería ir cada pelo le acarree serios dolores de  cabeza, como si no supiese cuál es su papel o si lo que hace es moralmente correcto. Es probable que después de confecionar el despeinado mas impecable del mundo no reciba ni un solo agradecimiento por ello. Tal vez esto se deba a las razones personales de otros, pero si es necesario plantarle cara al mundo por amor propio y amor hacia su obra ha de hacerlo, sin importar las consecuencias.

Por que aunque yo haya disfrutado de ese momento de suspense, puedo seguir plantándole cara al mundo o confeccionar mil despeinados más. Sólo depende de tu última jugada de cartas.

martes, 19 de febrero de 2013

Y mi viaje al fin concluyo.

Y al final de mi viaje, comprendí que no vale la pena estar pensando en alguien o en algo, al fin y al a cabo.
 -¿Sabes con quien vas a estar dentro de 3 meses?
Contigo mismo.
-¿Y dentro de 1 año? 
Contigo mismo
Solo hay que tratar de saber convivir con uno mismo
Caminar solo suena terriblemente mal y triste, pero no lo es ni mucho menos, con el tiempo sabrás que solo aprenderas a conocerte mejor, y saber donde sueles fallar y corregirlo. Y lograr estar feliz sin necesidad de Nadie ni de nada, ¿Sabes lo que es el placer de saber que tu felicidad depende de ti mismo y de nadie mas? es...... Felicidad.