martes, 24 de diciembre de 2013

Human being

El ser humano tiende a ser crédulo y prepotente.
Crédulos, porque creemos en cosas que no podemos ver o comprobar: los átomos, las leyes de la ciencia, Dios, e incluso la misma historia. Creemos en lo que nos dicen que debemos creer, lo que es “obvio, evidente e indudable”, y no dudamos. No dudamos, porque es más cómodo así. Porque dudar de una cosa nos obligaría a dudar de todo.
Prepotentes, porque creemos creer en lo correcto. Creemos que la Tierra es redonda, que el Universo es infinito y que procedemos del mono con la misma vehemencia con que antes creían en Dios o en el modelo geocéntrico. Nos fiamos y nos sentimos superiores, pensando que sabemos mucho más que cualquier otro antes, apoyándonos en una ciencia que, a lo largo de la historia, no ha hecho otra cosa que ser rebatida y reenunciada. O en una religión en el nombre de la cual se han cometido verdaderas atrocidades.
Y así seguimos, generación tras generación, despreciando a todos los que no crean en lo mismo que nosotros.
Si todos creemos que algo es verde, el que lo ve azul es el enfermo; no existe la posibilidad de que sea el único acertado. Los siglos pasan y se sigue imponiendo la ley de la mayoría, y seguimos equivocándonos y teniendo que rectificar.
Ahora podría ser que Einstein no tuviera razón, que haya un tipo de materia más rápida que la misma luz, y entonces, ¿qué pasará con toda nuestra física? Si se confirma, si nos equivocamos en algo que vemos tan obvio, ¿cómo seguir creyendo sin replantearnos todo lo demás?
¿Cómo sabes que no puedes volar, si no te arriesgas a saltar al vacío?

The show must go on

Sí, las cosas salieron mal.
Tu corazón se rompió, tu sonrisa huyó y tus esperanzas murieron. Solo un segundo y todo quedó reducido a pedazos.
Pero el espectáculo debe continuar, ¿no?
Sí, duele, pero no tienes otra oportunidad: caminar o morir.
Estás solo. Triste. Desesperado. ¿Y qué? Alguien ya encontró la solución: fingir.
Convence a todo el mundo de que estás bien: sonrie, ríe, miente. Cualquier cosa para convencerles de que eres mejor, de que puedes soportar la presión. Consigue su atención, su interés, su amor. Hazles creer que eres DIOS.
Y entonces... bueno, de esta forma no serás feliz, pero por lo menos las heridas no te dolerán más. Y sé que eso para ti es suficiente ahora mismo.
Es muy frustrante no poder luchar por alguien, no porque no puedas, si no porque es casi imposible llegar, porque si tuviera la mas mínima oportunidad de llegar hasta ella no dudaría en luchar por ella

Sí, soy retrasado

Hacerse ilusiones es de idiota.
Es dejar a la imaginación volar, dejarse llevar hasta reductos de alegría que probablemente no existen, es permitirse a uno mismo creerse cosas aunque sepas que no van a pasar.
Y cuantas más ilusiones me creo, cuantas más sonrisas espontáneas dejo que surjan de mis labios, cuanto más extiendo las alas dispuesto a volar, mayor es la caída. Y mayor es el número de huesos rotos.
Lo sé, debería ser más positivo y aprovechar cuando me das pie para hacerme ilusiones, o atreverme a enfrentarme con la realidad y decirte que te quiero.
Pero de perdidos al río. Ya puedes llamarme retrasado.

Be what you wanna to be

Hoy quiero ser aire.
No le encuentro motivo, generalmente prefiero ser agua o tierra, pero hoy quiero ser aire.
Quiero ser libre, no pertenecer a nadie sin dejar de pertenecer a todos.
Quiero que las cadenas que ahora me atan no puedan retenerme, y volar a toda velocidad alrededor de mi pequeño universo.
Hoy quiero ser feliz, lo deseo de corazón.
Hoy quiero que ni el amor ni la tristeza me pesen, quiero hacer lo que quiera, ser lo que quiera ser.

Hoy he decidido volver a ser feliz, a cargar en mis sonrisas todas las emociones que quiero expresar y liberarlas en un díaradiante pero lluvioso al mismo tiempo.
Hoy renuncio a la tristeza, reniego de ella.
A partir de hoy, solo será un mito sobre el que hablan tantas canciones e historias.

lunes, 23 de diciembre de 2013

Ilusiones vanales

Todo se cura, eso lo tengo claro con un poco de pegamento y muchas ganas, Todo vuelve a su sitio
Lo que me parece irónico es que lo hallas escuchado tanta veces y todas las veces te siga doliendo lo mismo o incluso un poquito mas.

Me da bastante pena, porque creí que a la tercera va la vencida, pero los refranes a veces mienten solo están hay para darte un poco mas de aliento en momentos cruciales, que sabes que no es verdad, pero solo buscas una excusa, algo a lo que sostenerte , porque te niegas a caer en el vacío, otra vez.

No quieres , te inventas cualquier cosa, te agarras a clavos ardiendo si hace falta, porque no quieres volver a  caer,no quieres volver a estar hay abajo.

sábado, 7 de diciembre de 2013

saltar desde muy alto para poder decir simplemente me atrevo
y mientras te desplomas poder entretenerte contemplando las vueltas de las tripas al caer
-el precipicio abarca el tiempo suficiente para que te recrees en esa valentía que has tenido y puedas disfrutarla descendiendo-