Observaba a los pájaros volar desde el pupitre, antes de que supiera realmente que es estar triste De fondo las palabras vacías del profesor, Me hacía sentir bien imaginar su visión desde el cielo,
Hubiera cambiado hasta el baloncesto por ser como ellos, pocas veces vi al aburrimiento tan bello.
Sus migraciones llegando el invierno me recordaban que yo tambien tendría que irme lejos. siempre envidie
Su libertad, si me reencarnara Para ser un ave, donde no hay estupidez humana
Yo no se hasta que punto una golondrina puede estar triste, pero si que en su mundo el dinero no existe.
Crecí durante un tiempo, no les hice caso, no fuera que su trinar dejara muy mal estos cantos, no fuera que recordara lo distinto que era todo a como lo imaginé en aquella aula hace milenios..
Me dijeron que no hay nostalgia peor que añorar, lo que jamás sucedió ya que aquel día olvidé como volar
Con la tentación de olvidar las alturas siendo normal, mi hogar se lleno de buitres que devoraron las mariposas de mi estomago, ya solo habitaban gusanos que cada día me provocaban nauseas y arcadas y aguantar el peso de amores absurdos aun menos me elevaba.
Sin más nido que el pico podrido de un negro cuervo, Fui un Cuento de Alan Poe pero de final abierto, Hasta que ella llego y me dio clases de vuelo, a veces de vértigo tiemblo, pero logra que pase del miedo.
Aparco mis desfases y hago las paces con el tiempo, Los cerdos siguen en el suelo y yo desde arriba vuelvo a observar sin dolor extremo a las golondrinas ,ellas migran y aunque yo siga en esta cloaca, un día batiré las alas hasta sacarme la escarcha, donde no halla una prisión ni jaulas en cada esquina y volar no sea una libertad prohibida......
No hay comentarios:
Publicar un comentario