viernes, 31 de marzo de 2017

Un millón de nadas

Hoy no soy yo.
No, no soy yo, porque hoy no soy nada ni nadie.
Hoy soy una sombra, una tormenta de tinta negra, el primer rayo de sol de un amanecer violeta. Soy un secreto susurrado a media voz, una mentira andante, soy el grito agónico de las hojas marrones arrastradas por el dios que vive en el viento. Soy una idea, un sueño, el reflejo de una vela moribunda en un espejo empañado. Soy el frío que trepa por tus piernas y te muerde la piel, y el viento que se enreda en tu pelo, y el esbozo de una ilusión. Soy las tres primeras notas de una canción de amor.
Curioso, ¿verdad? Que siendo nada, sea tantas cosas.
Parece incongruente, una incoherencia sin sentido de una mente delirante. Pero no lo es. La nada no es menos nada por no ser absoluta, y si hoy no soy nada es porque soy un millón de vacíos pequeñitos, ausencias en miniatura, que se juntan englobadas en una nada mayor y más profunda. Soy, pues, el silencio de las palabras no dichas, la silueta de una caricia nunca dada y el crujido lastimero de una casa abandonada que sabe que se muere, el último escalón que desaparece cuando lo posas, y también la vida que no llega a empezar. Soy todas las cosas que pudieron ser, pero no fueron. Lo innecesario, lo superfluo, lo prescindible.
No me gusta no ser nada. No, no me gusta, porque no ser nada es estar lleno de vacíos sin fondo, y los vacíos saben a lágrimas amargas, a soledad y a miedo, y a caricias apagadas, y a las miradas frías de unos ojos muertos, y al tic-tac de un reloj cansado. No ser nada es la cosa más agotadora y triste del mundo, porque nadie piensa en lo que no es salvo los poetas y los locos, que son gente triste. Y los poetas locos, que lo son más.
No, no me gusta no ser nada. No me gusta ser el espectro de esas palabras que no me atreví a decirte, ni esa lucha feroz de tus labios contra los míos que nunca llegó a suceder, ni los cadáveres de mil cartas de amor que jamás decidí escribir. No me gusta ser el nosotros que nunca fuimos. Y no me gusta porque duele, y duele mucho, como un millón de suspiros estallándome en el corazón.
Quiero volver a ser algo, aunque ese algo sea yo.
Pero hoy no me será concedido mi deseo.
Hoy seguiré siendo el resplandor de las estrellas que nunca lograron nacer, el amor que asfixié bajo la almohada y el monstruo que no vivía debajo de mi cama. Seguiré siendo un millón de vacíos pequeñitos absorbidos por un vacío mayor que es mi alma. Y lo seguiré siendo mucho tiempo, atrapado en este momento efímero con aspiraciones a ser eterno en cuya infinitud no deja de rebotar una pregunta apenas susurrada que me rompe los oídos y me quema el alma: ¿quién soy yo?
i'll never stitch the hole you cut.

don't give me up ..


domingo, 19 de marzo de 2017

Celos

Tengo celos del sol
Que cada mañana
Te despierta cálidamente y
Con su luz acompaña tu día
Entregándote  fuerza y armonía

Tengo celos del agua
Tibia de  tu diario baño
Que acaricia tu piel
Calidamente y te regala su suavidad

Tengo celos del viento
Que besa suavemente tu cara
Cuando al andar en la batalla
Sientes que refresca tu tez acalorada

Tengo celos del pájaro
Que con su trino melodioso
Acaricia tu alma con su canto
Y llena tu alma de aliento

Tengo celos de la luna
Que cada noche te mira
Y a ella cuentas que me extrañas
Y le dices cuanto me amas

¿ CELOS ?

No puedo tener celos
Si ese sol que cada mañana
Te regala rayos calidos de luz
Te recuerda mi cercanía en tu piel
Y te sientes abrazado por mi ser

No puedo tener celos
Si esa caricia calida del agua tibia
Te hace sentir mis manos acariciando
Tu cansado cuerpo y sientes
Mi masaje sobre tu piel

No puedo tener celos
Si ese viento fresco en tu carita
Si son besos que te entrego a cada momento
Con mi querido mensajero el viento
Que se apiada de nuestra lejanía
Y nos acerca y te besa cada día

Celos tontos siento del pajarito que te canta
Si a el he encomendado que te entregue
Los susurros de mi alma
Que te dicen cada noche
Te quiero

jueves, 23 de febrero de 2017

No sólo me quedé contigo. Me quedé contigo y con tus circunstancias 
No eres tú. Eres tú, tus sonrisas, tus problemas, tus sueños y tus mierdas
Tu cielo y tu miseria.

Y yo me quedo con todo, porque me quedo contigo.

martes, 10 de enero de 2017

Desires from a crazy head

Deseo volverme loco, hundirme en los caminos tenebrosos de la locura y olvidarme de todo.
Seguirte en tu locura, seguirte hasta donde sea, caminar juntos entre senderos con luces de neón que señalizan el infierno.
Correr, saltar, quedarnos mudos de gritarle al mundo que somos felices aunque les moleste.
Querría volverme loco del todo, seguirte sin remordimientos, no plantearme hacia dónde dirijo mis pasos ni si es lo correcto, volverme un demente más capaz de enamorarse de la persona equivocada y no arrepentirse.
Quisiera ser libre, como un pájaro, dejarte guiarme donde quieras sin preguntarte por qué, correr, correr juntos, jugar a lo que no deberíamos, quedar en el Paraíso a las cinco de la tarde y probar la manzana una y mil veces, juntando luego nuestros labios para saborearla de nuevo.
Necesito dejar de estar atado a la rutina, experimentar la felicidad, necesito decirte que te quiero, y oír que me quieres, discutir contigo todas las mañanas solo para reconciliarnos al llegar la tarde, tumbarnos en el campo a mirar las estrellas que se esconden en tus ojos, nadar en tu saliva y deslizarme por tu pelo.
Pero ninguna estrella fugaz está dispuesta a cargar con un deseo tan pesado.