lunes, 24 de marzo de 2014

Gracias

Quiero apagar mis pensamiento, quiero dejar de pensar en lo que podríamos haber sido, quiero descansar de todo esto, esta situación me viene grande
no se que escribir ya sinceramente para convencerme a mi mismo de que deje de pensar en ti, mi mente me tortura todos los segundos,minutos,horas, con tus fotos ,recuerdos, tu voz...
Tengo que borrar todo rastro que provenga de ti, no puedo con esto.
Espero que todo lo que te propongas te salga bien, siempre te recordare como esa chica risueña que pudo sacarme una sonrisa en cualquier situación, en esta ultima entrada sobre ti te entrego todo mi amor, cariño, aprecio y todos nuestras canciones y recuerdos haz lo que quieras con ellos.

Gracias por todo, por hacerme sentir especial a ratos.





domingo, 23 de marzo de 2014

Dead again

Hoy he vuelto a morir.
Para la mayoría de personas morir es una experiencia única, un camino sin retorno, el punto final que termina con su vida. Para mí, por desgracia, es una realidad habitual, tan habitual que he llegado a acostumbrarme.
A veces es cuestión de apenas un segundo, un desasosiego abrumador que me nubla la mirada y me perfora el corazón, un instante de inexistencia absoluta. Otras veces puede durar horas, incluso días, durante las cuales dejo de ser yo y observo desde dentro de esta prisión viviente las acciones de un cuerpo que ya no controlo.
Lo peor es que no hay un aviso, ningún tipo de advertencia.
Puedo estar paseando por el centro de Madrid, perdido en medio de un montón de gente, o tomando un café en el porche de la abuela, y de pronto el recuerdo de tus ojos se escapa de lo más profundo de mi memoria y me golpea tan fuerte que la sangre se me congela en las venas y no consigo ni respirar.
Durante una milésima parte de lo que dura un suspiro la luz me absorbe, se me clava en las retinas y me apuñala el alma, y entonces me arroja a una negrura absoluta y espesa, viscosa como la brea, y solo puedo hundirme más y más profundo, dejando atrás cualquier atisbo de vida. Me descubro sumergiéndome en la oscuridad insondable que llenabas con tu presencia y que sin ti se ha convertido en un agujero negro sin final, comprimiéndome hasta romperme los sentimientos y aplastarme las palabras contra mis labios.
Al principio intenté luchar. Las primeras veces intenté nadar, salir a flote y dar una bocanada de aire; intenté huir. Pronto aprendí que no puedes salir de las sombras si las sombras no quieren que salgas, así que empecé a dejarme arrastrar sin ofrecer resistencia hasta ese lugar donde los latidos de mi corazón no son más que un metrónomo lejano.
Odio este sitio, donde quiera que esté. Odio esta calma estática que parece zumbar, odio el aire lleno de un silencio inquebrantable, y odio las tinieblas de seda negra que te acarician las cicatrices. Odio cada centímetro cúbico de esta nada tan absoluta, tan infinita, y odio la belleza morbosa adherida a este lugar ajeno a la realidad que solo una mente enferma y corrupta como la mía lograría descifrar detrás de cada vacío abismal.
Y por encima de todo lo demás odio estar atado a ella, encadenado a la melodía cadenciosa de los silencios que me estallan en los tímpanos mientras espero a que las sombras se disuelvan y una chispa, un reflejo imperfecto de la luz real levante el velo de esta noche sin estrellas y me libere. Odio saber que, sin importar cuántas veces la aurora venga a rescatarme, volveré a caer en las mismas tinieblas.
Daría lo que fuera por salir de aquí con la certeza de no tener que regresar, pero las cadenas de la muerte nunca se sueltan del todo, nunca abren sus fauces cuando han alcanzado una presa. Sé que me dejarán salir con la misma seguridad con la que sé que me volverán a arrastrar hasta su núcleo.
Así que, ¿por qué luchar? ¿Por qué resistirse?
Me he acostumbrado a morir de vez en cuando. Me dejé atraer por la promesa de bucear en las profundidades abisales de tu mirada de azabache, y ahora que no estás para traerme de vuelta a la superficie ya no sé salir.

Cosas de la vida

Una historia que contarte, sí, esto son cosas de la vida...

Cuantas veces me he caído a lo largo de esta vida
y he aprendido a levantarme en esa eterna caída,
que las penas no se olvidan ni con porros ni bebidas,
Game Over puedes jugar bien y perder la partida,
por arriesgarte ni te imaginas
los colegas que llegan a traicionarte,
cuantas preguntas más solo debes solucionarte,
cuantas penas llegaran a ahogarte,
cuantas bellas damas consiguieron conquistarte.

Cuando algo no sea justo no puedes guardar silencio,
tu sabes que algo falta para llenar el vacío
debes seguir bien firme en linea recta ese camino
jamas debes hundirte lucha y sigue pero erguido.

Cuando todo salga mal esperate no corre prisa,
siempre al mirar tu foto se me nublaba la vista,
pesimista he sido siempre y creo que seguiré siendo
porque todo me va igual y en recuerdos te sigo viendo.

No fue buena tu intención no pude olvidar tu traición,
porque murió, se rompió y dejo de latir mi corazón,
me encerraste en tu prisión sin previa justificación
¿por qué te fuiste? te pregunto sin darme una explicación.

Gracias a ello me convertí en un niñato desconfiado,
porque la vida da palos solo debes aceptarlos,
en mis ojos solo queda ya odio y un puro rencor,
porque no sabes el dolor que se siente al perderlo todo.

Me encerré en la habitación y en un rincón me pusé a llorar
"dime de qué coño sirve si tu ya no estás"
quiero borrar de mi mente todos los momentos malos,
quiero seguir siendo fuerte aquel niño desconsolado,
pero aun te veo reflejada en aquel oscuro cristal,
recordando aquellos dias juntos  ese tiempo era genial
recuerdo que quería estar junto a ti hasta el final. 


Son cosas de la vida, son cosas de tu historia,
cosas del día a día hay penas pero también glorias,
dias en los que vuelas dias que te caes en fosas,
en el jardín plantado hay mala hierba y también rosas.

Un día más todo se nubla ya no hay ganas de vivir,
no hay nada por lo que seguir no hay nada que haga sonreir,
y es que al final uno acaba hasta conviviendo con sus penas,

Porque amigos, porque fracasarías por norma,
yo confié en vosotros y la amistad se deforma,
facilmente mi frágil mente se escapó de todo,
entre frase y frase, caja y bombo yo salí del lodo.

Si es que todos ciegamente mirais solo en vuestro bien,
pues amigos verdaderos solo uno de cada cien,
se que solo puedo confiar en el bolígrafo y papel,
porque al contarles mi vida no me siento como un imbécil,
les narro uno a uno mis secretos más profundos,
pues ni se reirán de mi ni se enterara todo el mundo,
me han fallado tantas veces que ya perdí la cuenta
y no recuerdo la verdad quizá unos 30 o 40
y es que más de la mitad bajo una máscara se emmascara,
les mueve el interés la codicia nada ganan,
perderán más amistades de las que jamás ganaran
adonde iran dia a dia me pregunto , adonde iran.

Ya no espero nada de nadie,
no espero que me entiendas,
no mencionaré ni un nombre,
no creo que valga la pena.

Se que no existen amigos aunque me tengo a mi mismo,
se que puedo vivir solo sin caerme en el abismo,
es el relato de cualquier historia en cualquier parte,
no confies en nadie puede fallarte,
esto solo son consejos que este pequeñajo puede darte,
pero a partir de ahí dejo en tus manos lo de fiarte.

Porque el tiempo va cambiando pero la gente también,
porque el tiempo va pasando y nunca se va a detener,
porque quedan muchas cosas todavía que aprender,
porque aun queda un camino en la vida que debo escoger. 


Y es que son cosas de la vida, capítulos de mi historia,
aquel cuento de hadas se convirtió en más pena que gloria,
en escoria derramada, llantos sobre una almohada,
porque desgracia me aclama y me acompaña hasta la cama.

Paranoias rayadas y una amarga soledad,
me dejó la dama la cual amaba de verdad,
cada mañana bajo sábanas lloro pensando en ti,
esa noche que discutimos fue la última vez que te vi.

Y me pregunto el por qué de cada beso que me dabas,
porque en ti confiaba si el porque era la respuesta que faltaba,
porque la suerte jamas me acompaña,
no me extraña que no crea ni una pizca en la esperanza.

Laberinto sin salida, te busco y no te encuentro
en el unico lugar que estás es en mi pensamiento
bien adentro exactamente donde estan los sentimientos,
los lamentos, desde entonces mi corazón late lento.

Tras meses a veces sigo pensando cuando era tu niño,
 me llenaban de esperanza y de ilusión,
sigo recordando el día que murió mi corazón.

Recuerdo que mi vida por ti hubiera dado,
dudo que exista alguien que te ame como te he amado,
nunca te faltó de nada porque todo te lo di
quiero dormirme y despertar saber que jamás te perdí.

Y aunque me cueste aceptarlo sigues en mi pensamiento,
intento olvidarte pero es que no se si quiero,
todos sabemos que el orgullo no lleva a ninguna parte,
todo es oscuro desde el día que me dejaste.

Suerte me dio la espalda y se perdio la esperanza,
el tiempo olvida y no perdona no espera la aguja avanza,
yo perdono y nunca olvido me siento solo y vacío,
jamás me arrepentí del tiempo que juntos vivimos.

Que la vida es una mierda además lo corroboramos,
no hacemos nada al respecto y de brazos nos cruzamos,
facil esconderse quejarse ahogar penas en botellas,
sin pensar ningun momento que consecuencias conlleva.

Engañate vive empeñado en decir que la vida es bella,
pasan horas, dias, meses, años y aun confias en ella,
el daño ya pasó vive el hoy o perderás el mañana,
esta es la historia de alguien que ya no confía en nada.

Aprecia lo que tienes antes de que se te escape
porque muchos se arrepienten y ya es demasiado tarde,
y derraman lagrimas, solos en un roto silencio
el tiempo avanza lento dentro de su cuerpo muerto.

Tu vive cada momento como si fuese tu último respiro
del aire contaminado en el crepúsculo el versículo
final, final del último capítulo
como llamarle a este episodio que no tiene título.



Orgullo

Rompió todos los vínculos con su pasado, deshaciéndose de aquello que podía haberle hecho daño. Lo destrozó sin dudar, sabiendo que solo así el dolor se iría para no volver.
Y al dolor le sustituyó la efímera felicidad de haber triunfado en sus esfuerzos.
Felicidad que decidió inflar, como una pompa de jabón, tratando de estirar aquello que no debía durar más de un instante hasta la eternidad. Solo quería ser feliz para siempre, sin vacilaciones, sin sufrimiento... ¿No era justo?
Pero aquella pompa explotó. Aquella absurda burbuja en un campo de batallas, aquel mundo aparte carente de emociones, se rompió en miles de pedazos y le dejó caer, de vuelta a la traicionera realidad.
Una realidad dañina, venenosa y explosiva.
Pero daba igual. Fingió no sentir nada, fingió que su burbuja seguía intacta, alejada del mundo. Mintió, mintió y dijo que el dolor no estaba, y siguió con su sonrisa.
Nadie dudó un momento de la veracidad de sus palabras. Porque, ¿quién podía sonreír de aquella manera en un mundo tan triste?
Siguió andando, entre balas y cuchillos afilados lanzados sin ningún objetivo concreto, dejándose atravesar sin reflejar nunca su dolor.
No lo hizo para no preocupar a los demás, pues los demás no le importaban. Lo hizo por orgullo.
Y así, orgulloso, se dejó morir, atravesado por el mismo dolor que había intentado dejar atrás.

sábado, 22 de marzo de 2014

Hacerse ilusiones es de idiota.
Es dejar a la imaginación volar, dejarse llevar hasta reductos de alegría que probablemente no existen, es permitirse a uno mismo creerse cosas aunque sepas que no van a pasar.
Y cuantas más ilusiones me creo, cuantas más sonrisas espontáneas dejo que surjan de mis labios, cuanto más extiendo las alas dispuesto a volar, mayor es la caída. Y mayor es el número de huesos rotos.
Lo sé, debería ser más positivo y aprovechar cuando me das pie para hacerme ilusiones, o atreverme a enfrentarme con la realidad y decirte que te quiero.
Pero de perdidos al río. Ya puedes llamarme retrasado.