lunes, 27 de abril de 2015

La mayoría de las veces publico cosas antiguas porque el momento de hacerlo no es cuando están frescas. Y, además, tengo un poco abandonado el blog porque no escribo. Así que ahí va algo.



Sería tan fácil escribirle a lo imposible que empiezo a pensar que soy una equivocación constante. Dibujar con palabras una imagen grabada a fuego en tu retina con témperas de inseguridad no es más que la evidencia de la perversidad del ser humano. No es sencillo susurrarle al diablo cuando debería ser él quien manipulara tu conciencia y en este caso darle la vuelta es una situación que abrasa la frontera del peligro. Qué pecado tan delicioso habría sido besar sus labios y rozar su piel. Qué pecado tan delicioso que me habría arrasado el alma.

domingo, 5 de abril de 2015

Youth

Soy mi mayor enemigo o el mejor de los alagos que recibe dios
y tanto cumulo de nervios salio por mis labios
me urgen varios cambios o reviento y de momento
estoy mas cerca de hiroshima que lo que prometo los domingos
Cielo, no busques remedio a tu problema que no tengo
te hundo a lo rajoy y pido tu voto de nuevo
a solas frente a la television 
me siento newton por teorias en mi coco
y llaman caja tonta a esto
El mundo de normal es tan ironico? o soy yo que estoy viviendo el sueño onirico de un loco
me explico o ni lo intento? bah… todo me sabe a poco, como el tiempo que nos dimos cuando te odio o lo que avista mi mejor version
A Carreras no pillarian lo que suelto desde el universitario hasta las medias de quien baila regeton
no entiendo por que me tropiezo tanto para ser tan listo
y lo contrario cuando me pregunto por que se marcharon
Ansio como un crio la hora del recreo vencer la ansiesad que sometio a mi cuerpo si cometio fallos
y para lo frio que me he vuelto tras cultivar cientos... la plantacion crecio y fue la mejor en años
Pasando los dias como si vivir consistiera en tachar numeros en el calendario, pero ni lo miro
Pido un respiro a ver si alivio la sensacion de vacio aunque el planeta no produce tanto oxigeno
apague el telefono, me prohibi sus fotos, deshaciendo lazos y uniendo pedazos rotos aqui dentro
no quiero mas datos que mi estado anímico por mi que siga igual de mal que siempre to’.. ya no es asunto mio

martes, 10 de marzo de 2015

Evolución

Según pasan los años, crecemos. Y según crecemos, aprendemos.
Aprendemos a no empatizar, a no compadecernos, a pensar en nosotros y no en el resto. Comprendemos que confiar es el comienzo de una traición, que amar significa correr un riesgo, que las mentiras y las máscaras, aunque oscuras y pesadas, son a su manera bellas. Descubrimos que las sonrisas, si falsas, son más resistentes, y también que la amabilidad fingida es necesaria solo si no se conocen los trapos sucios de la otra persona.
Y es que la vida es un camino, los sentimientos, un peso muerto, y el mejor senderista es el que sabe fingir sentir aun careciendo de emociones.
Puedes tratar de negármelo, decir que nunca cambiarás y que te mantendrás fiel a tus ideales.
Yo pensaba como tú, y puedo decirte que te equivocas.
Pero no me importa, yo no soy el encargado de quitarte la venda; esa tarea se la dejo al tiempo. A mí sólo me corresponde informarte sobre las reglas del juego, para que no puedas decir luego que no es justo: de ahora en adelante yo me lavo las manos, y lo que hagas es sólo de tu incumbencia.
Aunque, si me permites un consejo, yo de ti me aprendería bien las normas. Conocerlas y saber cumplirlas antes que los demás te hará fuerte, como a mí.
En cualquier caso, debo irme: la hora de la siesta se acaba y esos estúpidos que tengo por compañeros querrán despertarse para pintar con las manos. Aunque, en el fondo, quizá debiera estarles agradecido; si no fuera por ellos, no habría entendido tan pronto lo podrido que está el mundo.

lunes, 9 de marzo de 2015

Dímelo


                                   "¿Porque todo lo que quiero esta fuera de mi alcance?"

domingo, 8 de marzo de 2015

Storm

Necesito una tormenta.
Necesito que llueva, que llueva durante horas, y que el agua se lleve toda la suciedad que llena esta ciudad rebosante de las cenizas de tres millones de espectros que fingen ser personas cuando no son más que la sombra de un concepto frío y gris.
Necesito que el aire sople fuerte, muy fuerte, y que me levante por encima de este mundo gris y consumido abocado a pudrirse y convertirse en nada; un viento que arrastre consigo la melancolía de mis sonrisas y miradas y me llene los pulmones de algo que no sea gélido polvo de muerte.
Necesito relámpagos que iluminen este lugar desolado y triste, que despedacen los jirones de sombra adheridos al hormigón que juegan a volverse infinitos y llenarlo todo de miedo y soledad, y truenos furiosos llenos de fuerza que hagan temblar hasta los cristales de todas las ventanas y desmigajen los restos del silencio que se esconden en cada esquina.
Necesito, ¡dios!, necesito un cambio. Un estallido de vida, una explosión tan poderosa, tan grande, tan fuerte, que el mundo pueda parecer aunque solo sea por un instante algo más que un pozo de negrura que desborda vacíos imaginarios.
Y, al mismo tiempo que lo necesito, lo temo.
Lo temo porque, después de tanto tiempo viviendo entre sombras, ¿no es posible que me haya contagiado? ¿No es posible que a estas alturas yo también sea un monstruo de papel en blanco? Si así fuera, con la llegada de la luz, del fuego, de la vida, el mundo me devoraría, me arrancaría la piel, la carne, los huesos... hasta que de mí no quedase nada más que el eco lejano de un recuerdo impreciso.
Pero no puedo seguir así, ya no aguanto más.
Da igual si al final yo también me desvanezco, porque cualquier cosa es mejor que esta ficción opresiva que me desgarra el alma y me aprieta el corazón con sus afiladas garras de acero y diamante. Cualquier cosa es mejor que este restallar constante de la quietud indiferente al estrellarse contra las agujas de un reloj moribundo. Cualquier cosa es mejor que observar este cielo apagado mientras el tiempo se consume al ritmo que marca el humo al escapar de mis entrañas.
Este mundo de mentiras susurradas a media voz tiene que acabar de una vez, y ya no me importa si yo acabo con él, porque este sangrado constante que me llena la boca de óxido carmesí y arrastra mi consciencia por los cenagales de la antesala a la muerte ya no duele, ya no quema, ya no me hace sentir nada.
Siento el frío corriendo por mis venas, congelándome los músculos mientras la niebla que empieza a cubrir mis ojos convierte mis lágrimas en pequeños cristales afilados. Siento cómo la nada me inunda y me consume a toda prisa, cómo cada respiración amenaza con ser la última y la vida se me escapa con cada suspiro.
Me muero, me muero sin remedio. Muero por haber sido demasiado distinto, desangrándome en un callejón oscuro mientras la ciudad sigue viva, y lo único que necesito, lo único que realmente necesito, es una maldita tormenta que lleva todo el día amenazando con caer sin terminar de cumplir sus promesas.
¡Dios!, cuánto necesito esa tormenta...
Cierro los ojos, escucho el tintineo de las gotas de carmín contra el asfalto y trago aire una última vez.
Esta sí es la última, lo sé. Intento contener el aire en mis pulmones todo el tiempo que puedo, ignorar el dolor que me produce al morderme el corazón, estirar este último instante mientras la muerte termina de llevárseme.
Y entonces siento las gotas de lluvia golpeándome con su caricia acuosa, limpiándome la cara, arrastrando mi sangre por el suelo de este callejón infecto. Desde detrás de la niebla puedo ver el resplandor cegador de un relámpago y, justo cuando suelto mi último suspiro, siento el trueno intentando romperme los tímpanos.
Sonrío.
Y nada más.


-¿Te has enamorado alguna vez de alguien de quien no debieras hacerlo?
-Cielo, nunca nadie se ha enamorado de la persona adecuada. El amor en sí es una gran equivocación en la que todos acabamos cayendo.

Demasiado

No soy feliz. Ni siquiera sé si lo he sido alguna vez.
Supongo que es por mi culpa, por haberme callado tantas cosas que quería decir y haber dicho otras tantas que preferiría haber callado.
¿Cuántos “te quiero” me habré guardado para protegerme el corazón? ¿Cuántas veces habré convertido un “quédate conmigo” en un “adiós” en el último momento? Hace mucho tiempo que perdí la cuenta, y me da demasiado miedo enfrentarme a mi maltrecho corazón para contar sus cicatrices.
Porque estoy roto, muy roto, aunque me guste fingir que no lo sé.
Estoy roto de tanto sonreír cuando solo quiero gritar, de fingir que todo va bien cuando el mundo intenta aplastarme con su fuerza arrolladora, roto de recalentar en la chimenea sentimientos caducados para no morir de hambre.
Ahora mismo soy poco más que un puzle andante, un millón de pedacitos muy pequeños que no terminan de encajar y luchan por separarse mientras yo intento mantenerlos unidos. Porque sé que si me caigo, si me desmorono, no podré recomponerme de nuevo; si la vida me pone otra piedra en el camino, esa será la última.
Y, sin embargo, a veces me sorprendo pensando si no será mejor dejarlo ya, si no debería rendirme. Llevo mucho tiempo peleando solo con el universo, he renunciado uno a uno a todos los aliados que me quedaban; ¿no me merezco descansar? Quizá debería ponerle un punto y final a esta historia interminable.
Dios, cuánto desearía saber cómo terminar con todo...
Pero tampoco puedo hacerlo, porque no sé aceptar la derrota. No sé admitir que me equivoqué, que he perdido, que, intentando protegerme de que me partieran el corazón, me lo he acabado partiendo yo. No sé reconocer que si te hubiese dicho que te quería cuando tuve la oportunidad todo habría sido diferente.
Y duele, por supuesto que duele.
La soledad es una pésima compañera, letal y afilada, y nunca desaprovecha la oportunidad de apuñalarme con su mudez imperturbable que me recuerda que si tú no estás para ahuyentarla es por mi culpa.
Pero ya es tarde para arreglarlo.
No puedo volver atrás y recuperar ese momento, ese instante en el que tú me miraste a los ojos y me obligaste a elegir si te quería o no, y yo, demasiado cobarde para arriesgarme, decidí mentir y dejarte marchar, trazando el surco de la primera de muchas cicatrices.
Así que sigo adelante, siempre con la misma sonrisa de imitación y la mirada supuestamente alegre, respondiendo a preguntas prefabricadas con palabras que, de tanto repetirlas, ya no significan nada para mí.
Y cada día que pasa, siento que el mundo está un poco más lejos.




-Hay días en los que el amor no parece tan mala idea.
-Bueno, todos tenemos momentos de masoquismo, simplemente intenta ignorarlo.

Por eso



Pero te doy las gracias por haberme aguantado
Por haber sido distinta y por haber creído en mí cuando he fallado
Has sabido ver mi lado más oscuro y encender la luz
No todo tuvo que ser malo
Y gracias por enseñarme tanto y pedir tan poco
Yo quise más que una amistad que ya se ha roto
Yo estuve hundido y tu mano me sujetó
Y es por eso que hoy te doy las gracias
Soy mejor músico gracias a ti
Y he aprendido que los sueños sí se cumplen
No me tengo que rendir
He conseguido imposibles
He visto miles de miradas observando lo que no debía hacer
Gracias por quererme
Gracias por ser tú mi musa
Sé que vivirás por siempre
Porque en los cascos de alguien resonará
Lo que yo sentí por ti, la música no muere
Ha pasado tanto desde que me fui
Que aprendí a que mi voz sonara bien sin ti