sábado, 7 de septiembre de 2013

Past, present, future...

Past:
A mis espaldas llevo una vida... Una "existencia" gris. El gris no es un mal color. No es ni negro ni blanco. Neutral. Muerto.
Llevo una existencia "muerta" en mi mochila.
Cierto que tiene matices más claros y oscuros, matices que me permiten adivinar ligeramente cómo sería vivir siempre en uno de esos colores.
Me encantaría tener una existencia blanca a mis espaldas, cortar por lo sano con mi vida y empezar de cero.
Pero, ¿y si me toca una vida negra? Tengo que elegir cual es el mal menor...
Y creo que me quedo con el gris.
Este gris con tonos blancos y negros, MI gris.

Present:
Cargo con una existencia vacía a mis espaldas.
A veces me caigo al suelo, pero nunca dejo de levantarme.
Sigo dormido por el camino que se me ha dado, con la esperanza de que se haya guardado algo en él que me despierte. Mientras los momentos muertos se acumulan, sigo caminando, sin mirar abajo por miedo a ver algo que no quiero ver.
Con la venda sobre mis ojos y las manos libres, buscando mirar sin ver. Buscando los nombres y apellidos de mi vida, localizando verbos, conjunciones y sustantivos para que me hagan compañía y carguen con un poquito de mi dolor.
Cada respiración duele, cada vez que mi corazón late se me envenena el alma y se me cierran más los ojos. Cada vez estoy más dormido, y temo perder el equilibrio dentro de poco. Y temo no poder levantarme...

Future:
Cuando uno vive dormido, el futuro se ve claro. Al fin y al cabo, no será más que el reflejo de mi pasado. Continuar andando hasta caer. Seguir, sin descanso, buscando ese "algo" que me abra los ojos y que impida que el blanco me ciegue. Lucharé por seguir despierto, pero la compañía de mis amadas palabras se volverá insoportable.
Seré "uno más". Esas dos palabras, tan insignificantes, son las que más me aterran. Me da miedo ser "normal", siempre con prisas, sin tiempo y una sonrisa cargada de fría seudoalegría dibujada en mi cara.
Y al mismo tiempo, sé que nunca seré "uno más". Y eso tampoco es especialmente alentador. Ser siempre el que camina solo, el que no sonríe nunca, el que grita sin hablar, el que vive al lado.. el "otro", el que siempre "está", sin nigún adverbio que indique mi estado. Tengo miedo a que los demás se alejen y me quede solo, caminando sobre mi frágil cuerda, observando la felicidad ajena a través de un velo de aire más grueso que los muros de una caja fuerte.
No sé cómo será mi futuro, no lo sé todo sobre él y, por tanto, no puedo controlarlo. Y eso me da miedo.
Pero sí sé una cosa.
Siempre seguiré caminando...

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